
Lo sé. Hace mucho tiempo que no me asomo por aquí. Un verano entero. Pero, qué quieren que les diga. Esta vez no ha sido un autoexilio como los que de vez en cuando hago para desintoxicarme de tanta falsedad, mediocridad, hipocresía y falta de todo que cada día es más exacerbada en esta sociedad envilecida hasta la médula. Esta vez he estado por aquí, como siempre, observando cómo nos caemos abismo abajo sin remedio. Lo que ocurre, para serles sincero, es que no he tenido ni tiempo ni ganas de escribir. Así de simple. Me duelen demasiadas cosas como para encima plasmarlas a fuego con palabras que se meten hasta el fondo, sin atisbo de solución alguna.
Lo que pasa es que la cabra siempre tira al monte, o en este caso, el burro tira a la tecla en el momento en el que tanta tontería le sobrepasa la altura de la punta de las orejas. Y les aseguro que las mías son largas. Así que no se alarmen, sigo vivito y rebuznado.
Durante este tiempo ha pasado de todo un poco. Hay cosas que nunca cambian, otras que cambian un poquito y otras que han dado un giro total.
Entre los elementos que nunca cambian nos encontramos a los políticos que nos ha tocado en gracia en este país. No se puede generalizar y siempre hay algún justo en Sodoma pero, ¡vaya tela de campaña que nos están vendiendo! Es lo mismo de siempre aderezado con el tema de la crisis.
A Zapatero -y por extensión a todo su gobierno- hace tiempo que alguien le metió en un cuarto oscuro y le apagaron la luz. Desde entonces anda dando vueltas por la habitación intentando buscar el interruptor. Lo malo, es que nadie le ha dicho que esa habitación no tiene ni interruptor ni bombilla. Como diría sabiamente Don Sabino, ni está ni se le espera -y por extensión a todo el partido socialista-.
Y por otro lado, tenemos a un nuevo superhéroe. Es SuperMariano acompañado de toda su tropa, sobre todo de sus ángeles de Charlie, encarnados por Soraya, Esperanza y María Dolores. Tengan claro, o al menos así lo están vendiendo, que tienen la receta mágica para salir de esta enorme crisis. No se cansan de decir en cada mitin que con ellos en el poder el gran problema del desempleo -y por extensión de toda la crisis- se va a acabar por arte de magia. Ojalá sea así, pero o mucho me equivoco, o los llamados mercados y fondos de inversión –esos devoradores insaciables que ya han echado abajo tres o cuatro gobiernos y aquí han provocado adelanto de elecciones- le van a ir marcando el paso a cada momento. Si esto no es así, soy capaz de ir a casa de Mariano y darle todos los días su besito de buenas noches.
Luego está el tema de los famosos recortes. Muchos de nuestros políticos llevan adelante la máxima de que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad. Pues bien, sepan ustedes que nuestros dirigentes son unos auténticos maestros en este arte. En Madrid, en Cataluña y en Castilla-La Mancha no se están produciendo ningún recorte ni en educación (algún día les contaré con calma lo que está pasando aquí), ni en sanidad. ¡Con un par!
Mucha gente se está dando cuenta de todo esto y está realmente cansada, frustrada e indignada. Pero por el contrario, muchos otros se siguen creyendo el discurso de su partido y político de cabecera –de todos los signos, me da igual- aunque les estén mintiendo y robando delante de su cara. Pero vamos a ver, si muchas veces nuestros familiares nos engañan, ¡cómo no va a ser capaz de engañarnos un político que está, la mayoría de las veces, dedicado a su propio provecho!
Entre las cosas que han cambiado un poco está la reforma que se ha producido en Cuba dónde ahora ya se pueden comprar y vender viviendas. Pero claro, el problema es que no hay casi viviendas que comprar o vender. Hace unos días que leí la noticia, y no sé si recuerdo bien, creo que harían falta unas 500.000 casas. Igualito que en España, pensé de inmediato, que nos salen los pisos hasta por las orejas. Sobre todo a los bancos, que te regalan uno cuando les domicilias la nómina.
Reflexionando un poco hallé la solución. Yo le propondría al gobierno cubano que contrataran a un par de alcaldes y tres o cuatro constructores españoles. En medio año tienen hechas, llave en mano, un millón de viviendas con su piscina y todo. Le dejan el malecón de La Habana hecho un primor. Se lo aseguro. Nunca duden de la capacidad de muchos alcaldes y constructores españoles. Les pongo un ejemplo ilustrativo. Cuando aquí todavía existía la estupenda burbuja inmobiliaria y no había crisis, corrió el rumor de que alguien intentó recalificar unos terrenitos en un sitio llamado Sáhara. Decían que había inversores capaces de poner el dinero suficiente para construir 10 millones de viviendas, 25 campos de golf y hasta 3 puertos de mar.
Finalmente lo que ha cambiado de manera total ha sido el gobierno italiano. El mio caro amico Silvio –o como se diga en esa hermosa lengua- ya no dirige los destinos del pueblo italiano. Como saben soy admirador de il cavaliere y sentiré su pérdida como una parte de mi propio ser. Cómo no voy a ser admirador de alguien que, atención todos, cito: “ha comprado sentencias judiciales, ha convertido en ministro del gobierno a un abogado que sobornó a los jueces en su nombre, ha elegido para el Parlamento a ejecutivos corruptos de sus empresas para que gocen de inmunidad, ha nombrado para cargos políticos a mujeres con las que se ha acostado o con las que se quería acostar…”, y un largo etcétera, que les juro, viene bien detallado en la prensa. Semejante crack es digno de admirar en varias décadas.
En fin, el tiempo pasa, unas cosas cambian y otras ni se mueven. Esperemos que esta crisis y lo que está por venir nos conserve el poco pellejo que nos queda y vivamos para contarlo.
Rucio
