26 abr 2012

Engaño político total

                    
     
Lo sé. Llevo mucho tiempo sin asomarme a esta ventana, pero no quería escribir una y otra vez sobre lo mismo. Una actualidad más oscura que el pozo de una mina. Tengo mil cosas en esta cabeza tan grande y tan llena de orejas, pero no me sale ponerme delante del ordenador cuando lo único que siento desde hace meses es pena, desolación, frustración, tristeza, desanimo, abatimiento, desconsuelo y todos aquellos adjetivos que estén relacionados con una desesperación que me sobrepasa en el momento en el que veo un telediario, escucho una radio o leo un periódico. Por eso, cada día procuro hacer estas actividades en su muy justa medida, para evitar sentir más desprecio del que ya tengo por el ser humano. De verdad que no quiero sentirlo, pero es imposible dada la mala calaña de las personas que en determinados casos nos rodean y en la mayoría nos gobiernan.

No sé en qué sentido irán saliendo de mi mente las próximas líneas que van a leer, pero ya les aviso de antemano – como he hecho varias veces anteriormente – que van a tener poco de amable y mucho de cabreo desbordante. Bien saben, que cuando la gota colma el vaso el agua se derrama cual torrente, así que a tiempo están de dejar la lectura. Sólo expreso mi opinión, respeto la de todos y no intento convencer a nadie. Ya somos todos mayorcitos.

Siempre hay un justo en Sodoma, lo sé, pero desde hace mucho tiempo pienso que la política es un ejercicio de engaño permanente. No me baso en suposiciones, sólo hay que echarles un vistazo a los titulares de los periódicos para darse cuenta de que los gobernantes y políticos, de todo pelaje y condición, mienten más que hablan. Que mientan en las vomitivas campañas electorales ya casi es lo de menos, pero que jueguen con la dignidad de las personas a diario, como está ocurriendo ahora, es de una repugnancia que traspasa cualquier límite.

Llevo semanas y semanas mordiéndome la lengua, diciéndome, Rucio no adelantas nada con escribir sobre tantas barbaridades que dicen una y otra vez sin el menor reparo, pero ha llegado un momento en estos días que ciertas informaciones y comentarios han hecho que me salte el pistón de mala manera. Así que, compréndanme, estoy que me subo por las paredes de mi pradera, ahora que la tengo tan verdecita después de las últimas lluvias.

Que conste que todos tenemos nuestra parte de culpa y no se salva nadie, ni el apuntador. Yo mismo, sin ir más lejos, por mucho que aquí rebuzne soy tan culpable como el que más de hacer o permitir según qué cosas. Eso sí, hay culpables y culpables. Algunos merecen una reprimenda o un cachete y otros merecen ir derechitos a la cárcel.

Después de que el anterior gobierno “sinsustancia”, que no sabía ni por donde le venía el aire, nos vendiera a los famosos mercados, viene ahora un nuevo ejecutivo y nos trata como verdaderos estúpidos quitándonos la poca dignidad que nos quedaba y faltándonos al respeto en cada una de sus declaraciones. Pidiendo unos esfuerzos que ellos no han hecho ni harán nunca y mintiendo constantemente y en todo. No sé, ¿me puede decir alguien qué esfuerzo están haciendo los políticos y altos cargos de este santo país? ¡Cómo tienen la poca vergüenza y el mucho cinismo de pedir un esfuerzo continuado y extenuante siempre a los mismos colectivos cuando están demostradas una y otra vez (aunque lo nieguen) sus mentiras, su casos de corrupción, sus abusos de poder, sus influencias! Si quieren recordamos algunos ejemplos: el caso campeón, los eres andaluces, Gürtel, trajes de Camps, Urdangarín y su suegro el cazador , González, Aznar, Zaplana, Salgado – qué crack esta señora - y Acebes trabajando para superempresas privadas en una devolución de favores. La lista es interminable y bochornosa.

A lo anterior, sumemos los muchos casos de contrataciones a dedo; sin ir muy lejos los hijos de Zaplana y Aguirre como asesores de secretarias de Estado o la hermana de Aguirre como asesora del ayuntamiento de Madrid. ¡Menudas oposiciones tiene que pasar esta gente, eh! Por cierto, el cinismo enfermizo de la lideresa madrileña no tiene nombre, pues poniendo a trabajar a su familia ataca una y otra vez a maestros y trabajadores públicos que ella misma aseguraba con mucho aplomo , atención, que "están contratados a través de enchufes" que resultan ser imposibles y demostrables. ¡Con un par! O no nos enteramos o no se enteran ellos, pero es que los políticos, salvo raras, contadas y justas excepciones, no tienen legitimidad para pedir nada a nadie cuando ellos – de todos y cada uno de los signos políticos - son ejemplo de todo lo contrario.

En cuanto a la educación y la sanidad qué les voy a contar que no sepan sus bolsillos y sus hijos. En fin, sin comentarios. Que cada cual se crea lo que se quiera creer. En sanidad se abre la puerta para convertir a los pacientes en clientes y ciertas empresas ya empiezan a frotarse las manos mientras ustedes y yo pagamos hasta por sentarnos en la sala de espera de un hospital. Será por el desgaste de silla y suelo, que decía Gila. Y en educación, dice mi primo el ministro que con estos recortes la calidad educativa no se resiente. ¡Olé y olé! Es como si el médico te dice, por poner un ejemplo, que a partir de ahora como no tienes dinero para comprar carne, pescado, fruta o verdura, tu dieta solamente va a consistir en patatas fritas y café. Claro, a corto plazo no te mueres de hambre, pero en unos días tu calidad alimenticia se resiente y tu estómago explota. La educación y la formación son claves, y a este paso van a quedar más arrasadas que la cosecha al paso de una plaga de langosta.

Hay cosas que no son tolerables y aquí estamos cruzados de brazos, viéndolas venir y diciendo, pensando o deseando que a mí no me toque. Pero amigos, al contrario que la lotería, esta realidad siempre toca. Y ya les garantizo que, si comparamos, el gordo de Navidad se queda corto.

Esto sucede con el partido que gobierna actualmente, pero el que gobernó antes tiene tanta o más culpa por acciones similares. Ponerle la alfombra a Europa, a los mercados y al FMI tiene un precio que vamos a pagar durante varias generaciones. Por cierto, que este último organismo, el fondo monetario, está preocupado por el “riesgo” de que la gente viva más. A más viejos y más tiempo viviendo más dinero en prestaciones. Algo que es toda una “complicación política” para los gobiernos. Y es que ya se sabe que la gente tiene la mala costumbre de vivir todo lo que pueda. ¡Virgen Santa! ¡Vivir para ver! Como me decía mi colega el burro Bruno ayer en un tono muy afectado – con lo cachondo que es él – “Rucio, pero ¿es que la gente no se da cuenta?” “¿De qué?” – le pregunté intrigado – Y acercándose y mirándome muy serio me contesta: “ Rucio, joder, que nos están quitando lo bailao”.


Rucio