25 jun 2009

Vicente Ferrer



Llevo unos días un tanto filosófico y reflexivo, así que permítanme que hoy les dé un poco la charla acerca de unas cuantas consideraciones que me rondan por la cabeza.

El caso es que en los últimos tiempos estoy notando que cada vez que hablo tanto con los colegas burros, como con los colegas homo sapiens (aunque alguno de sapiens tiene poco), se me pasan por mi burril cabeza que ustedes los humanos son cada día más contradictorios y que cada vez hay más diferencia entre unas personas y otras. Tanta es la diferencia que no parece que pertenezcan a la misma especie. Déjenme decirles que nosotros los équidos somos bastante más equilibrados. Y si no, díganme si cuando nos ponemos tozudos cambiamos fácilmente de opinión. Sepan que si nos ponemos tozudos, nuestras razones tendremos.

Como les cuento, esto viene a mi mente cuando charlo con amiguetes y me cuentan cómo son ciertas personas de buenas o de malas, cómo actúan ante ciertas situaciones, o simplemente cómo son. Para resumir, que hay personas que son buena gente hasta admirar y sin embargo, otras que son auténticos cabrones con pintas hasta aburrir y que más valdría que se exiliaran a Marte, o si pudiera ser, más allá. Y no les hablo de que hoy una persona esté simpática de la muerte y mañana sea más borde que un cardo borriquero. No. Les hablo de como parece mentira, que en los tiempos en que vivimos pase lo mismo o peor que en la más oscura Edad Media donde el señor feudal se creía el gran dueño de sus esclavos.

Bien saben todos ustedes que hace unos días moría Vicente Ferrer. Por supuesto, no hace falta que les diga quien fue, es y será Vicente Ferrer, sobre todo para los millones de personas a los que ha ayudado durante toda su vida. Si, si, millones, que se dice pronto. Y ahora piensen en el número de personas a las que somos capaces de ayudar cada uno de nosotros.

Bueno, pues habiendo personas de semejante grandeza, cómo me explican que horas después, unos cuantos zumbados de ETA sean capaces de matar de esa manera y de hacer tanto daño. Es decir, ¿cómo es posible que haya personas tan buenas por un lado y personas con tan mala baba por el otro?

Me van a decir que soy un ingenuo y que esto pasa desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre. Y si, tienen razón, eso ya lo sé desde hace mucho. Pero que quieren, cada vez estoy más hasta la punta de las orejas de que la gente haga daño gratuito porque sí, porque dentro de su alma no hay más que vileza pura. Esa gente que vive sólo así, más vale que se perdiera en el rincón más oscuro de la selva donde ni siquiera tenga contacto con cualquier forma de vida.

Seguramente dentro de un par de siglos, -si el ser humano sigue caminando por este mundo y no ha arruinado del todo el planeta- siga pasando lo mismo. Nos encontraremos gente buena a rabiar y gente mala a odiar. Pero al menos hoy no me quita nadie el hecho de desahogarme un poco contra esta tropa tan indeseable, así como de admirar y alabar a Vicente Ferrer y de desear, que al menos un segundo al día, pudiéramos ser como él.

Rucio

16 jun 2009

Prison Break versión abertzale



He estado unos días fuera apartado del mundanal ruido, disfrutando de la apacible vida y visitando a unos colegas que viven por la sierra. Allí hemos estado a la sombra, bebiendo nuestras jarritas de cerveza, -la mía como saben con limón, que es más fresquita-, y conversando de nuestras cosas de burros. Han de saber que tenemos una vida apasionante. Ya les iré contando. El caso es que la prejubilación hace que disponga de mi tiempo en plan bien, ya sin horarios ni esas cosas que se inventan ustedes los humanos. Muchos andan estresaísimos de la vida, que no les da un jamacuco de milagro. Así empezaba a ponerme yo tras la emocionantísima campaña electoral, sin ir más lejos. Me estaba empezando a estresar y llamé a unos burros colegas para pasar unos días de asueto.

Como les cuento, no me he enterado de na, bueno, de casi na. Porque una cosa es que no haya leído los periódicos o haya visto la tele, pero mi radio no me la quita nadie. Me la llevo siempre conmigo. Así que algo informado si que estoy.

Pero cuando me he quedado con las cuatro patas en el aire ha sido a la vuelta. Llego a casa, la que tengo al lado del hermoso prado donde pasto cada día, y me entero que unos cuantos locos esos de la ETA han planificado una fuga de la cárcel de Huelva con un helicóptero. Si, si, han oído bien, ¡con un helicóptero! Vamos, para que no se entere nadie.

Enseguida me ha venido a la mente la magnífica serie americana que ha triunfado en USA estos años pasados y que también se ha podido ver aquí en este nuestro país: Prison Break. Como muchos de ustedes saben, consiste en la minuciosa planificación (llevada hasta el final) de la fuga de una cárcel de máxima seguridad. Ese plan está maravillosamente pensado y ejecutado, y en él se ve que se desarrolla una gran inteligencia y minuciosidad. Es tan bueno y está tan bien diseñado que crees realmente que se puede poner en marcha y que va a resultar.

Pues bien, comparen ese plan con el que pensaban llevar estos locos zumbaos de la vida con el helicóptero. Igualito, oigan. Es que me lo estoy imaginando y no quepo en mi. Ese terrorista malo malísimo, pistola en mano secuestrando el helicóptero. “Aquí uno de la ETA, esto es un secuestro. Lléveme a la cárcel de Huelva y aparque en el patio que me están esperando allí unos compañeros a los que el estado español opresor tiene presos, y he de liberarlos inmediatamente. La organización agoniza y hemos de actuar rápido, con contundencia, demostrando quienes somos y dejando a todos esos opresores y a todo el mundo con la boca abierta, como si vieran un platillo volante. Joder, que los abertzales somos asín de cojonudos, hombre. Y luego nos vamos a ir a tomar unos chikitos, y con la euforia del momento la liberación de Euskalerria será un hecho”.

¡Manda huevos!, que diría el antiguo ministro aquel que era tan gracioso en el congreso. Algunos periodistas señalan que era un plan bien ideado. Pero que quieren que les diga, un helicóptero no pasa desapercibido. Y digo yo, que en alguna torre habrá guardias de seguridad, vigilancia y todas esas cosas que suelen tener las cárceles para que nadie salga tan campante. No sé. Menos mal que estos de la ETA tienen menos luces que un mechero. Porque, y esa es otra, este plan ni siquiera es original, sino que ya había intentado ponerlo en marcha hace muchos años la mafia marsellesa.

Si es que no hay que darle más vueltas. Como decía mi abuelo, burro muy sabio él, de donde no hay, no se puede sacar.

Rucio

4 jun 2009

Festival del humor


Humoristas de este país: !retírense, no tienen nada que hacer! El humor español por antonomasia se acabó. No pierdan más el tiempo. Cruz y Raya, Los Morancos, Faemino y Cansado, Chiquito de la Calzada, pecadores variados dedicados al humor, olviden su carrera y empiecen a buscar trabajo en otra cosa. Ha llegado a nuestro país una nueva clase de humor: el HPI (Humor Político Inteligente).

¿Ven ustedes la foto de ahí arriba? Pues bien, ese es mi colega el burro Bruno y así se quedó el tío ayer cuando estuvimos escuchando en el internet este tan moderno todas las historietas, chistes y demás ocurrencias varias que han soltado por esa boca pecadora algunos políticos que llevan y dirigen con tino los designios de este nuestro país. Lo crean o no, los burros también dependemos de ellos. !A menudo precio se está poniendo la ración de cereales!

A ver si sé explicar las cosas que escuchamos y por las que estuvimos llorando de la risa un par de horas. La primera era de un tal Fabra, ese tipo un tanto extraño que siempre lleva gafas de sol, y que parece sacado de la película El Padrino. Me pregunto si se quita esas gafas perpetuas para dormir. Pues resulta que un periodista le pregunta varias veces si era necesario que el líder popular le apoye. Ante la insistencia, éste ya un tanto cansado dice: “¿Qué quiere, que me acueste con Rajoy? Rajoy no es mi tipo”. Al día siguiente matizó que era una broma, “una broma que me pareció muy divertida”. Ya te digo, divertidísimo, !me duele todavía la quijá de tanto reir!

Siguiente perla. Chiquita joven llamada Leire Pajín. En un momento de emoción suprema se suelta que en breve “se va a producir un acontecimiento histórico en nuestro planeta, la coincidencia de dos líderes progresistas sin parangón, Obama en los Unidos y Zapatero en Europa”. Como decían en un programa de radio, estas declaraciones no van destinadas a los habitantes terrícolas, van destinas a habitantes de otros planetas. Claro, ante tal comentario,!anda que ha tardado mucho la dirigente popular madrileña Esperanza Aguirre en contestar! Dijo que esto le produjo “una carcajada y que se había pasado 17 pueblos”. Y no había acabado Esperanza de hablar, cuando el repeinado Güemes añade: “yo no he dicho nada de que Leire Pajín ayer hubiera fumado nada”.

Este último comentario completa del todo todito el festival del humor que había comenzado días antes el mismo señor Güemes replicando a la ministra Elena Salgado al declarar que ya empezaban a surgir “brotes verdes” pues el paro había descendido. El citado Güemes añadía sin ningún tipo de rubor, !atención todo el mundo!, “parece que los brotes verdes son de marihuana y se los ha fumado el Gobierno”. Creo recordar, que el tal Güemes es Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Repito, !de Sanidad!

Así que nada, escuchen todo este festival y díganme si son comentarios normales que los políticos deben hacer en público y con luz y taquígrafos. Profesores y maestros intentando educar día a día a chavales jóvenes para que luego vengan unos cuantos fulanos a los que les pierde la boca y echen el tinglado abajo en un momento.

En fin, sin comentarios. Me voy a casa de mi colega el Bruno, le voy a proponer editar un CD con los mejores momentos y distribuirlo por las gasolineras. Seguro que nos sacamos unas pelas, eso si, sin que se enteren los de la SGAE.

Rucio

Rafael Nadal


Venga, que hoy voy con una de deportes. Noble arte este que engrandece el espíritu y fortalece los corazones. Si, si, a los burros también nos gustan este tipo de disciplinas. Si nos dejaran competir en unos Juegos Olímpicos nadie nos ganaba en el lanzamiento de martillo. Coz a dos patas y martillo al viento. Vamos, que lo sacamos del estadio.

El caso es que hoy mismo aparecía Rafa Nadal en la tele. Estaba en su Manacor natal disfrutando de un día de relax, pegándole de lo lindo unos zapatazos a unas pelotas de golf y dejando por un momentito su ocupación habitual entre raquetas, y canchas de tenis. Según comentaba algún periodista docto en el noble deporte de la pelota de ida y vuelta, iba a disponer, -ojo al dato, como decía el otro-, de tres días de descanso. Si, ya sé que me van a decir que gana un montón de dinero y tal, pero es posible que se pase 300 días al año viajando por esos mundos de Dios, y entrenando y jugando de lunes a domingo. Así que nada, pillen una raqueta, pónganse a ello y luego me cuentan si es fácil.

Piensen que el resto de mortales estamos esperando el fin de semana para no pegar ni sello y la mitad,-si puede-, se fuga el viernes para no hacer ni el huevo. Y todo eso cada cinco días. Qué quieren que les diga, que me parece de perlas que alguien que se lo curra de verdad, tenga derecho al mejor de los descansos. Y si no, díganmelo a mí (si, ya sé que es un chiste fácil), que he trabajado y nunca mejor dicho, como un burro. Lo que pasa es que ahora que ya estoy prejubilado el deporte que más me gusta practicar, aunque no el único, es el de levantamiento de jarrita, esa que se sirve llena de cervecita con limón. Menudo músculo estoy echando.

Esto coincidía con el hecho de que Nadal había perdido en Roland Garros. Estoy seguro de que ese hecho nos ha sorprendido más a todos nosotros que a él mismo. Y eso, que nunca, nunca antes había perdido en este torneo. Pero a ver, no se puede ganar todo, es normal perder. Rafa lo tenía asumido desde hacía tiempo y sabía que eso podría pasar en cualquier momento porque tiene una grandeza para saber ganar y saber perder que asombra.

Como deportista, qué se puede decir, que es algo fuera de lo normal. Su capacidad de sacrificio y de sufrimiento es una barbaridad, y su fuerza mental algo descomunal que le empuja a luchar cada día, cada partido, cada bola.

Este tipo tan genial tiene la cabeza muy bien amueblada, sabe lo que quiere, sabe muy bien lo que hay y cómo funciona esto que llamamos vida. Él sabe que primero es persona y luego deportista, con unos valores y una educación que no abunda hoy en día y de la que todos deberíamos tomar nota. Como persona se ve muy bien lo que es, un tío noble, humilde, humano y bueno como pocos, que no se cree nada más que nadie. Su entrenador, el tío Toni, lo decía muy claro “creerte algo porque juegas muy bien al tenis es como creértelo porque eres el mejor jugando al escondite”. Una persona muy normal que ama lo que hace y respeta a todos los que están a su alrededor.

Su mayor objetivo es mejorar cada día, pero no por ambición desmesurada, sino por marcarse un objetivo personal, un reto a superar y un deseo de ser mejor persona. En definitiva, un tío digno de admiración por lo que hace y por como es.

Rucio

2 jun 2009

El día de la marmota



Recuerdan que ayer cuando me despedía les dije que me iba a tomar una cerveza fresquita con los amiguetes. Bueno, pues no me tomé más de tres o cuatro y eran con limón para que la cosa fuera más refrescante. Así que no puede ser por el efecto de la malta, pero el caso es que cuando llegué a mis aposentos, encendí el televisor y allí estaban los dos políticos españoles principales candidatos a las elecciones europeas.

Lo que vi, como les digo, no fue por el efecto de la cerveza, de verdad de la buena, pero el caso es que me quedé mirando a la tele como las vacas al tren y de repente mis ojos empezaron a parpadear incrédulos y mis orejas a moverse en círculos como un molinillo. No puede ser, me dije. Aquí pasa algo. Esto, tengo la sensación de que ya lo he vivido. Era exactamente igual, clavaico al anterior debate de hace semanas. Distinto canal, distinta presentadora (aunque se parecía), pero mismos reproches, mismas acusaciones, mismo tono simplón y mismas propuestas para Europa, es decir, ni una. Y lo que es más y ya me llevó a alucinar del todo, empezaron a sacar trapos sucios del pasado, que un poco más y se remontan a la Edad Media.

Cuando se tiran dardos envenenados unos a otros no puedo por menos de acordarme de los chóferes, paella en mano a casa del político de turno el domingo a la hora de comer. Se lo conté a un burro colega mío, y estuvo media hora llorando de la risa. Cutres, más que cutres decía. Pero cómo pueden ser tan cutres. Imagínate la escena, -me contaba-, el político móvil en mano llamando a su chofer, "qué pasa Mariano, ande andas, mira, ve a Casa Paco, haz el favor hombre que hoy tengo invitados y le encargas una paella para seis. Y cuando esté, te acercas a eso de las tres que para entonces ya habremos hecho ganas de comer". Qué cosas hay en esta vida.

El caso es, como les contaba, que viendo unos minutos del fascinante debate me sentí atrapado como en aquella película de “El día de la marmota” en la que el maromo vivía el mismo día una y otra vez, una y otra vez. Atrapado en el tiempo, se llamaba. Cómo es posible que estos señores hagan otro debate y sigan hablando de las mismas cosas.

Ya lo sé, me van a llamar cansino, pero es que todo esto tiene mucha tela. ¡Vaya tela! Según tengo entendido el tiempo en la televisión es carísimo. Pues vaya manera de tirar el dinero. Ni quemándolo se hace mejor.

Rucio

1 jun 2009

Yo mismo (con mi mecanismo)

Aquí mi colega, el que lleva esta página me insiste en que cuente algo sobre mí. Dice que habrá gente que cuando lea esto no se lo va a creer, pero yo que quieren que les diga, pues que aquí estoy, dándole a la tecla (ya he escrito unas cuantas cosas más ayer) y que yo no tengo la culpa de que se les pongan las orejas más tiesas que las mías.

Me llamo Rucio y me pusieron ese nombre porque es un sinónimo de burro y así es como Sancho Panza llamaba a su ídem en El Quijote (si, ese que todos conocéis pero pocos habéis leído).

Todavía soy más o menos joven. Para que te hagas una idea puedes ver mi careto en la foto de portada, ahí arriba, pero decidí prejubilarme hace unos años de los trabajos propios de mi especie. Mi último trabajo en ese sentido, lo desempeñé en una casa rural de un pueblecito de Castilla. Todos los días hacía junto a otros colegas una ruta para llevar a los turistas a ver los hermosos paisajes alrededor del pueblo. Así estuve cinco años y medio. Si lo comparo con el trabajo de mis padres, abuelos y bisabuelos, ese trabajo era un chollo. Era cómodo, llevaba poca carga y disfrutaba de mucha sombra y buena comida. Pero chico, los turistas cada día eran más tontos y a mí la monotonía ya me cansaba demasiado.

Un día hablé con mi jefe y le dije que lo dejaba, que contratara a uno de esos caballos tan chulos y gallardos para que se pusiera flamenco delante de los turistas. Y aquí estoy ahora, dedicándome a labores más intelectuales.

Como les comentaba en capítulos anteriores ahora me dedico a pastar en mi monte, a ver la vida pasar y al estudio detenido de las ciencias y las artes nobles, por ese orden.

Así que nada, si entran en esta página por aquí me verán. Ya saben que escribiré sobre todo tipo de temas relacionados con la educación, la sociedad y la cultura. También les hablaré en próximos capítulos de mis padres, abuelos, bisabuelos y de mi especie en general. Los humanos creéis que somos unos torpes y para nada es así, somos bastante inteligentes y tenemos muchas otras cualidades que ya les gustaría tener a ustedes. Han de saber que la humanidad ha avanzado mucho gracias a nosotros y apenas hemos sido reconocidos.

En fin, que llevo todo el día dedicado a la lectura y dándole al ordenador y al internet, así que con su permiso (o sin él) me voy a tomar una cervecita fresquita, que para eso es hoy fiesta en Castilla-La Mancha. Hasta otro rato.
Rucio