
Llevo unos días un tanto filosófico y reflexivo, así que permítanme que hoy les dé un poco la charla acerca de unas cuantas consideraciones que me rondan por la cabeza.
El caso es que en los últimos tiempos estoy notando que cada vez que hablo tanto con los colegas burros, como con los colegas homo sapiens (aunque alguno de sapiens tiene poco), se me pasan por mi burril cabeza que ustedes los humanos son cada día más contradictorios y que cada vez hay más diferencia entre unas personas y otras. Tanta es la diferencia que no parece que pertenezcan a la misma especie. Déjenme decirles que nosotros los équidos somos bastante más equilibrados. Y si no, díganme si cuando nos ponemos tozudos cambiamos fácilmente de opinión. Sepan que si nos ponemos tozudos, nuestras razones tendremos.
Como les cuento, esto viene a mi mente cuando charlo con amiguetes y me cuentan cómo son ciertas personas de buenas o de malas, cómo actúan ante ciertas situaciones, o simplemente cómo son. Para resumir, que hay personas que son buena gente hasta admirar y sin embargo, otras que son auténticos cabrones con pintas hasta aburrir y que más valdría que se exiliaran a Marte, o si pudiera ser, más allá. Y no les hablo de que hoy una persona esté simpática de la muerte y mañana sea más borde que un cardo borriquero. No. Les hablo de como parece mentira, que en los tiempos en que vivimos pase lo mismo o peor que en la más oscura Edad Media donde el señor feudal se creía el gran dueño de sus esclavos.
Bien saben todos ustedes que hace unos días moría Vicente Ferrer. Por supuesto, no hace falta que les diga quien fue, es y será Vicente Ferrer, sobre todo para los millones de personas a los que ha ayudado durante toda su vida. Si, si, millones, que se dice pronto. Y ahora piensen en el número de personas a las que somos capaces de ayudar cada uno de nosotros.
Bueno, pues habiendo personas de semejante grandeza, cómo me explican que horas después, unos cuantos zumbados de ETA sean capaces de matar de esa manera y de hacer tanto daño. Es decir, ¿cómo es posible que haya personas tan buenas por un lado y personas con tan mala baba por el otro?
Me van a decir que soy un ingenuo y que esto pasa desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre. Y si, tienen razón, eso ya lo sé desde hace mucho. Pero que quieren, cada vez estoy más hasta la punta de las orejas de que la gente haga daño gratuito porque sí, porque dentro de su alma no hay más que vileza pura. Esa gente que vive sólo así, más vale que se perdiera en el rincón más oscuro de la selva donde ni siquiera tenga contacto con cualquier forma de vida.
Seguramente dentro de un par de siglos, -si el ser humano sigue caminando por este mundo y no ha arruinado del todo el planeta- siga pasando lo mismo. Nos encontraremos gente buena a rabiar y gente mala a odiar. Pero al menos hoy no me quita nadie el hecho de desahogarme un poco contra esta tropa tan indeseable, así como de admirar y alabar a Vicente Ferrer y de desear, que al menos un segundo al día, pudiéramos ser como él.
Rucio
El caso es que en los últimos tiempos estoy notando que cada vez que hablo tanto con los colegas burros, como con los colegas homo sapiens (aunque alguno de sapiens tiene poco), se me pasan por mi burril cabeza que ustedes los humanos son cada día más contradictorios y que cada vez hay más diferencia entre unas personas y otras. Tanta es la diferencia que no parece que pertenezcan a la misma especie. Déjenme decirles que nosotros los équidos somos bastante más equilibrados. Y si no, díganme si cuando nos ponemos tozudos cambiamos fácilmente de opinión. Sepan que si nos ponemos tozudos, nuestras razones tendremos.
Como les cuento, esto viene a mi mente cuando charlo con amiguetes y me cuentan cómo son ciertas personas de buenas o de malas, cómo actúan ante ciertas situaciones, o simplemente cómo son. Para resumir, que hay personas que son buena gente hasta admirar y sin embargo, otras que son auténticos cabrones con pintas hasta aburrir y que más valdría que se exiliaran a Marte, o si pudiera ser, más allá. Y no les hablo de que hoy una persona esté simpática de la muerte y mañana sea más borde que un cardo borriquero. No. Les hablo de como parece mentira, que en los tiempos en que vivimos pase lo mismo o peor que en la más oscura Edad Media donde el señor feudal se creía el gran dueño de sus esclavos.
Bien saben todos ustedes que hace unos días moría Vicente Ferrer. Por supuesto, no hace falta que les diga quien fue, es y será Vicente Ferrer, sobre todo para los millones de personas a los que ha ayudado durante toda su vida. Si, si, millones, que se dice pronto. Y ahora piensen en el número de personas a las que somos capaces de ayudar cada uno de nosotros.
Bueno, pues habiendo personas de semejante grandeza, cómo me explican que horas después, unos cuantos zumbados de ETA sean capaces de matar de esa manera y de hacer tanto daño. Es decir, ¿cómo es posible que haya personas tan buenas por un lado y personas con tan mala baba por el otro?
Me van a decir que soy un ingenuo y que esto pasa desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre. Y si, tienen razón, eso ya lo sé desde hace mucho. Pero que quieren, cada vez estoy más hasta la punta de las orejas de que la gente haga daño gratuito porque sí, porque dentro de su alma no hay más que vileza pura. Esa gente que vive sólo así, más vale que se perdiera en el rincón más oscuro de la selva donde ni siquiera tenga contacto con cualquier forma de vida.
Seguramente dentro de un par de siglos, -si el ser humano sigue caminando por este mundo y no ha arruinado del todo el planeta- siga pasando lo mismo. Nos encontraremos gente buena a rabiar y gente mala a odiar. Pero al menos hoy no me quita nadie el hecho de desahogarme un poco contra esta tropa tan indeseable, así como de admirar y alabar a Vicente Ferrer y de desear, que al menos un segundo al día, pudiéramos ser como él.
Rucio




