Aquí mi colega, el que lleva esta página me insiste en que cuente algo sobre mí. Dice que habrá gente que cuando lea esto no se lo va a creer, pero yo que quieren que les diga, pues que aquí estoy, dándole a la tecla (ya he escrito unas cuantas cosas más ayer) y que yo no tengo la culpa de que se les pongan las orejas más tiesas que las mías.
Me llamo Rucio y me pusieron ese nombre porque es un sinónimo de burro y así es como Sancho Panza llamaba a su ídem en El Quijote (si, ese que todos conocéis pero pocos habéis leído).
Todavía soy más o menos joven. Para que te hagas una idea puedes ver mi careto en la foto de portada, ahí arriba, pero decidí prejubilarme hace unos años de los trabajos propios de mi especie. Mi último trabajo en ese sentido, lo desempeñé en una casa rural de un pueblecito de Castilla. Todos los días hacía junto a otros colegas una ruta para llevar a los turistas a ver los hermosos paisajes alrededor del pueblo. Así estuve cinco años y medio. Si lo comparo con el trabajo de mis padres, abuelos y bisabuelos, ese trabajo era un chollo. Era cómodo, llevaba poca carga y disfrutaba de mucha sombra y buena comida. Pero chico, los turistas cada día eran más tontos y a mí la monotonía ya me cansaba demasiado.
Un día hablé con mi jefe y le dije que lo dejaba, que contratara a uno de esos caballos tan chulos y gallardos para que se pusiera flamenco delante de los turistas. Y aquí estoy ahora, dedicándome a labores más intelectuales.
Como les comentaba en capítulos anteriores ahora me dedico a pastar en mi monte, a ver la vida pasar y al estudio detenido de las ciencias y las artes nobles, por ese orden.
Así que nada, si entran en esta página por aquí me verán. Ya saben que escribiré sobre todo tipo de temas relacionados con la educación, la sociedad y la cultura. También les hablaré en próximos capítulos de mis padres, abuelos, bisabuelos y de mi especie en general. Los humanos creéis que somos unos torpes y para nada es así, somos bastante inteligentes y tenemos muchas otras cualidades que ya les gustaría tener a ustedes. Han de saber que la humanidad ha avanzado mucho gracias a nosotros y apenas hemos sido reconocidos.
En fin, que llevo todo el día dedicado a la lectura y dándole al ordenador y al internet, así que con su permiso (o sin él) me voy a tomar una cervecita fresquita, que para eso es hoy fiesta en Castilla-La Mancha. Hasta otro rato.
Me llamo Rucio y me pusieron ese nombre porque es un sinónimo de burro y así es como Sancho Panza llamaba a su ídem en El Quijote (si, ese que todos conocéis pero pocos habéis leído).
Todavía soy más o menos joven. Para que te hagas una idea puedes ver mi careto en la foto de portada, ahí arriba, pero decidí prejubilarme hace unos años de los trabajos propios de mi especie. Mi último trabajo en ese sentido, lo desempeñé en una casa rural de un pueblecito de Castilla. Todos los días hacía junto a otros colegas una ruta para llevar a los turistas a ver los hermosos paisajes alrededor del pueblo. Así estuve cinco años y medio. Si lo comparo con el trabajo de mis padres, abuelos y bisabuelos, ese trabajo era un chollo. Era cómodo, llevaba poca carga y disfrutaba de mucha sombra y buena comida. Pero chico, los turistas cada día eran más tontos y a mí la monotonía ya me cansaba demasiado.
Un día hablé con mi jefe y le dije que lo dejaba, que contratara a uno de esos caballos tan chulos y gallardos para que se pusiera flamenco delante de los turistas. Y aquí estoy ahora, dedicándome a labores más intelectuales.
Como les comentaba en capítulos anteriores ahora me dedico a pastar en mi monte, a ver la vida pasar y al estudio detenido de las ciencias y las artes nobles, por ese orden.
Así que nada, si entran en esta página por aquí me verán. Ya saben que escribiré sobre todo tipo de temas relacionados con la educación, la sociedad y la cultura. También les hablaré en próximos capítulos de mis padres, abuelos, bisabuelos y de mi especie en general. Los humanos creéis que somos unos torpes y para nada es así, somos bastante inteligentes y tenemos muchas otras cualidades que ya les gustaría tener a ustedes. Han de saber que la humanidad ha avanzado mucho gracias a nosotros y apenas hemos sido reconocidos.
En fin, que llevo todo el día dedicado a la lectura y dándole al ordenador y al internet, así que con su permiso (o sin él) me voy a tomar una cervecita fresquita, que para eso es hoy fiesta en Castilla-La Mancha. Hasta otro rato.
Rucio
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