
No sé como acabará todo, cualquier cosa es posible en este mundo y en este país donde cada cual hace de su capa un sayo, pero mucho me temo que ésta va a ser una serie por entregas muy larga.
¡Pero qué lamentable es todo esto! Con la que está cayendo, con una crisis como la que estamos viviendo, con sectores claves en un país como son la agricultura y la ganadería, la educación y un largo etcétera por los suelos, y una vez más, - y las que nos queden a lo largo y ancho de nuestra existencia-, nuestra infame clase política se vuelve a tirar los trastos a la cabeza. Y con más saña si cabe. Si eran pocos los despropósitos que han sido capaces de mostrar desde hace varias legislaturas, ahora se enzarzan de nuevo en unas infames acusaciones de espionaje político, de escuchas ilegales y de corruptelas varias. ¡Pero qué vergüenza!
El anterior presidente del Congreso, Manuel Marín, se fue asqueado de la política porque vivió en el hemiciclo y en carne mortal todas las malas formas habidas y por haber de los políticos que dirigen este país. Hasta los de su propio partido. Parecía que aquello daba paso a un periodo de mayor conciliación, donde al menos las formas suavizarían el menosprecio que se profesan los unos a los otros. Pero nada más lejos de la realidad. La crisis parece que saca lo peor de las personas y ahí los tienes, que te da vergüenza ajena cada vez que ves el telediario.
Parece que los últimos casos de corrupción han revuelto el río de tal manera que ahora el partido de la oposición acusa al gobierno de usar los medios judiciales y policiales para espiarlos. Desacreditarlos. Desautorizarlos. ¡Madre mía!
Los juzgados rebosantes de papel por tramitar, de causas pendientes, y ahora estos infames nos van a llevar a paralizar un país para que ellos se monten su película en la que todos se ven tremendamente agraviados.
Los ciudadanos de a pie intentando recortar gastos y ellos gastando cada vez más en asuntos que no resuelven nada. Porque ya me contarán ustedes que ganamos el resto de mortales con todo esto. Nada. Como dice un amigo mío, perder tiempo, dinero y categoría.
Señores políticos, ahora más que nunca hay que hacer política de verdad, política que regule, gestione y administre los recursos, que no tienen que olvidar, son de todos. Hay que arrimar el hombro, proponer soluciones, hacer que las medidas que se tomen se lleven a cabo para que todos sigamos delante de la mejor manera posible. En educación, en economía y en justicia se necesitan pactos de estado entre los principales partidos para salir del enorme atolladero que ellos mismos, - todos- se están encargando de hacer cada día más hondo.
Me van a llamar tonto perdio y con razón, pero se supone que toda persona que se mete en política lo hace para servir al resto de ciudadanos y para nada ser o creerse más que nadie. El cargo y el sueldo es lo suficientemente importante para pedirles cuentas, honestidad y responsabilidad máxima. Si no es así, que se dediquen a otra cosa. Me cuentan mis amigos los burros del Reino Unido y Estados Unidos que allí tienen perlas semejantes, pero al menos las formas son diferentes y algunos criterios como los que vemos por estos lares no se les pasarían ni por la imaginación.
En fin, voy a dejarlo aquí que me enciendo como una cerilla y no es plan. Además, hoy es fiesta y los burros también nos merecemos un poquito de tranquilidad. Voy a llamar a mi colega Bruno y nos vamos a tomar unas cervecitas. Que ya se va poniendo el día caluroso.
¡Pero qué lamentable es todo esto! Con la que está cayendo, con una crisis como la que estamos viviendo, con sectores claves en un país como son la agricultura y la ganadería, la educación y un largo etcétera por los suelos, y una vez más, - y las que nos queden a lo largo y ancho de nuestra existencia-, nuestra infame clase política se vuelve a tirar los trastos a la cabeza. Y con más saña si cabe. Si eran pocos los despropósitos que han sido capaces de mostrar desde hace varias legislaturas, ahora se enzarzan de nuevo en unas infames acusaciones de espionaje político, de escuchas ilegales y de corruptelas varias. ¡Pero qué vergüenza!
El anterior presidente del Congreso, Manuel Marín, se fue asqueado de la política porque vivió en el hemiciclo y en carne mortal todas las malas formas habidas y por haber de los políticos que dirigen este país. Hasta los de su propio partido. Parecía que aquello daba paso a un periodo de mayor conciliación, donde al menos las formas suavizarían el menosprecio que se profesan los unos a los otros. Pero nada más lejos de la realidad. La crisis parece que saca lo peor de las personas y ahí los tienes, que te da vergüenza ajena cada vez que ves el telediario.
Parece que los últimos casos de corrupción han revuelto el río de tal manera que ahora el partido de la oposición acusa al gobierno de usar los medios judiciales y policiales para espiarlos. Desacreditarlos. Desautorizarlos. ¡Madre mía!
Los juzgados rebosantes de papel por tramitar, de causas pendientes, y ahora estos infames nos van a llevar a paralizar un país para que ellos se monten su película en la que todos se ven tremendamente agraviados.
Los ciudadanos de a pie intentando recortar gastos y ellos gastando cada vez más en asuntos que no resuelven nada. Porque ya me contarán ustedes que ganamos el resto de mortales con todo esto. Nada. Como dice un amigo mío, perder tiempo, dinero y categoría.
Señores políticos, ahora más que nunca hay que hacer política de verdad, política que regule, gestione y administre los recursos, que no tienen que olvidar, son de todos. Hay que arrimar el hombro, proponer soluciones, hacer que las medidas que se tomen se lleven a cabo para que todos sigamos delante de la mejor manera posible. En educación, en economía y en justicia se necesitan pactos de estado entre los principales partidos para salir del enorme atolladero que ellos mismos, - todos- se están encargando de hacer cada día más hondo.
Me van a llamar tonto perdio y con razón, pero se supone que toda persona que se mete en política lo hace para servir al resto de ciudadanos y para nada ser o creerse más que nadie. El cargo y el sueldo es lo suficientemente importante para pedirles cuentas, honestidad y responsabilidad máxima. Si no es así, que se dediquen a otra cosa. Me cuentan mis amigos los burros del Reino Unido y Estados Unidos que allí tienen perlas semejantes, pero al menos las formas son diferentes y algunos criterios como los que vemos por estos lares no se les pasarían ni por la imaginación.
En fin, voy a dejarlo aquí que me enciendo como una cerilla y no es plan. Además, hoy es fiesta y los burros también nos merecemos un poquito de tranquilidad. Voy a llamar a mi colega Bruno y nos vamos a tomar unas cervecitas. Que ya se va poniendo el día caluroso.
Rucio

"Que pierda toda esperanza quien cruce esta puerta..." Es lo que ponía en las puertas del infierno que cruzaba Fausto no sin inquietud. Realmente, es descorazonador comprobar como la clase política gestiona sun prioridades mientras todo el pais es invadido por las consecuencias de una crisis ANUNCIADA Y ESPERADA. Ya desde 2002 expertos economistas, algunos de ellos profesores de universidad, nos contaban no sin pesar como esperaban una gran crisis en España, ocasionada en primer lugar por el fin de boom inmobiliario, el final del ciclo expansivo iniciado en 1986 (ingreso en la CEE) y la no existencia de de un relevo económico para el país. Y que no cuentes milongas; esta gente lo sabía, pero ninguna quieres ser el que salga en la pantallita en prime time y de las malas noticias.
ResponderEliminarNos queda mucho por ver y por pasar. Lo iremos viendo.
David, buen trabajo.
Un saludo
Román