
Parece mentira. El tiempo pasa, las cosas van de mal en peor y aquí no se toma una solución buena, normal y con sentido común nunca. En la vida. Pero, ¿tan difícil es usar esa cabecita que Dios les ha dado a los hombres y mujeres que rigen nuestros destinos para proponer soluciones válidas y efectivas?
Como todos ustedes saben, una de las grandes medidas que van a poner en marcha dentro de unas semanas será reducir la velocidad en autovías y autopistas para –ojo al dato, que diría García- ahorrar energía. Es tan absurdo como arreglar el grifo del fregadero porque gotea cuando hay una gotera en el tejado como una plaza de toros que es la que en realidad te inunda la casa.
En este caso, esa energía es petróleo que cuesta un riñón y parte del otro. Si me dicen que bajan el límite de velocidad para reducir el número de accidentes, yo soy el primero en aplaudir la medida hasta quedarme sin pezuñas. Siempre defenderé el hecho de salvar vidas aunque sea necesario ir a 50 km/h.
Pero, ¿pretenden ahorrar un 15% de gasolina y un 11% de gasóleo –según tengo entendido- haciendo que la gente corra menos? Esperen, que llevo ya unas cuantas preguntas, pero aún me queda alguna más, ¿y eso como lo van a lograr? Ah claro, con radares y guardias civiles libreta en mano. ¡Pero que burro más tonto soy, cómo no se me habrá ocurrido antes!
No sé, me da la sensación que Rubalcaba y compañía siguen echando cuentas al estilo del ministro Sebastián. Si hombre, recordarán ustedes que cuando subió la luz las cuentas del ejecutivo eran que cada casa pagaría poco más que un café de subida. Yo no sé cómo fueron capaces de aprobar la EGB estos señores. En matemáticas al menos no saben ni cómo se hace una suma. O lo que es peor, aprendieron a sumar según sus múltiples y variados intereses. No le echan cara ni nada los ministros cuando se trata de números. Tienen mucha jeta y muy pocos escrúpulos.
Vamos a ver. A estas gentes cuando van en el coche oficial los cristales tintados no les dejan ver el panorama del resto de automóviles que circulan a su alrededor. Por cualquier carretera secundaria que tenga una recta los coches van a más velocidad que Fernando Alonso. En autovías y autopistas ni te cuento. Yo mismo cuando voy en mi vehículo procuro circular dentro de un límite, incluso alguna vez paso ese límite sabiendo que tengo posibilidades de que la Guardia Civil me haga pasar por caja. Pues bien, no se pueden ni imaginar cómo me adelantan y a qué velocidad van muchísimos conductores. Fitipaldi a su lado era un aprendiz. Alguno ha estado a punto de arrancarme la antena y los espejos de cuajo por la inercia.
Así que mucho me temo que para ahorrar los 1400 millones de euros ya le pueden requisar los coches a muchos de sus propietarios porque cambiar la mentalidad de la gente durante “el periodo transitorio” va a resultar un tanto complicado. ¡La mentalidad no se cambia con leyes, señores, se cambia con educación! Puestos a poner medidas yo propongo racionar el combustible. Diez euros por día y vehículo y el que tenga que llegar a Matalascañas que deje el coche aparcado en el arcén y que siga en bicicleta. De esta manera ahorramos hasta en calorías. ¡Pero que dirigentes más absurdos y más tontos!
A todo esto, la subida del petróleo dicen que es debido a los conflictos de los países árabes que andan a palos con los dictadores y a los que, ojalá, saquen de los palacios a gorrazos. Sobre todo a esa mala bestia de Gadafi al que espero juzguen drásticamente. Un Gadafi, por cierto, al que todos los presidentes le han besado la alfombra de la jaima y algo más cada vez que era menester.
Lo que no cuentan nuestros amados dirigentes es que el petróleo, que cada día sube como la espuma, no tendría que subir nada de nada. Al menos hoy. El crudo ya refinado vino de esos países hace tiempo. Si es ahora cuando se ven obligados a comprar el petróleo mucho más caro, debido a los conflictos, deberían subirlo a los consumidores dentro de dos meses. Lo que pasa es que en este país hay mucho listo que es capaz de alegar que hoy ha subido la sin plomo porque el jeque ha discutido con la parienta. ¡Manda pelotas! Tanto los políticos como las petroleras son unos sinvergüenzas redomados. Aquí cuando no son unos son los otros, todo el mundo hace lo que le sale de la punta del clarinete.
En fin, menos mal que yo ya estoy prejubilado, que si no todavía alguno me sacaba a marcar el paso. Durante muchos años los burros llevamos adelante el peso del transporte, y seguro que más de uno se está pensando el volver a rescatarnos. Conmigo desde luego que no cuenten. Y si no hay gasolina ni para llenar un mechero, que cada cual se coja el coche San Fernando. Por cierto, les dejo con la viñeta de hoy mismo de mi buen amigo Forges. Genial es poco.
Rucio

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