5 jun 2011

El 15M y los políticos





Creo que ya lo he hecho antes, pero no está demás volver a avisar. Hoy me he levantado muy, pero que muy políticamente incorrecto, así que todo aquel que se pueda sentir ofendido por mis palabras deje inmediatamente de leer esto y aproveche el tiempo en actividades más provechosas. Luego no me digan que no les he avisado.


Voy a decirlo con claridad para que se me entienda desde el principio: salvo contadas excepciones – cada uno sabrá las suyas, en mi caso no más de tres o cuatro – los políticos españoles son una auténtica bazofia. Y me refiero a todas y cada una de las ideologías que pululan por la variopinta geografía española. Me refiero a izquierdas, derechas y centros, desde las más extremas a las más blanditas.


Cada vez que veo un telediario o abro un periódico siento vergüenza, repugnancia y pena de vivir en los mismos pueblos y ciudades que los políticos nos construyen cada día desde las altas esferas. Llevo observando muchos años como funciona la sociedad y sus moradores y nunca me hubiera imaginado que se pudieran dar hechos tan reales como los que vivimos en estos tiempos.


Todos y cada uno de nosotros sabemos del origen y consecuencias de esta crisis. Sigo escuchando muchas barbaridades de gente ignorante que defiende lo indefendible dependiendo si le gusta más un partido u otro, una ideología u otra. Me da igual. Cada cual que piense lo que quiera. Lo que me da mucha pena es ver a personas muy complacientes y permisivas que se siguen haciendo trampas en el solitario.


Han pasado ya varias semanas desde que finalizara la campaña, desde que se produjeran las votaciones y de que mucha gente por fin se haya cansado y se haya echado a la calle en un intento de ser mosca cojonera para, al menos, meter miedo a tanto político que debería estar en su casa o en la cárcel. He observado tantas cosas que podría escribir un par de tomos. Para resumir, diría que se me ha revuelto el estómago cada vez que gente de derechas criticaba lo que miles de personas reclaman cargados de razón y de dignidad. Pero no solo eso, los pelos se me ponían de punta cuando gente de izquierdas ha intentado sacar rédito, cuando el gobierno ha silbado y mirado para otro lado o cuando la policía ha tirado de porra contra gente totalmente pacífica siguiendo órdenes de locos con despacho.


Para un viejo burro como el que escribe, al borde ya de la jubilación, es una alegría inmensa el poder contemplar y vivir el movimiento 15M en Madrid, en el resto de ciudades y provincias españolas y en muchas otras ciudades del mundo. Es hermoso de puro simple, gente protestando, gente en la calle reclamando algo tan legítimo como es que los políticos -insisto, todos y cada uno- ejerzan su función con dignidad, es decir, que sean verdaderos representantes de la ciudadanía, verdaderos constructores de la democracia. Pero sin duda, lo que más me alegra es que todo esto esté alejado de la política, de los partidos, de tanta podredumbre hecha eslogan y que se ha estado colando legislatura tras legislatura en ayuntamientos, diputaciones, cortes, parlamentos, Palacio de la Moncloa…


Gracias a las modernas redes sociales y por iniciativa de jóvenes cansados de tanta falsedad política es posible que se haya prendido la chispa que haga remover la conciencia de la gente y los cimientos de los que están arriba. Políticos de todas las ideologías llevan demasiado tiempo gobernando para su propio interés, llevados de la mano de grandes banqueros, empresarios y financieros que han provocado una crisis de límites que van más allá de lo normal. No sé cuánto durará este movimiento. Poco supongo, pues gente de todo tipo y condición acaba por volverse egoísta, conformista, pasota o manipulable, pero reclamar algo tan legítimo y auténtico es de justicia total.


Hay veces que me paro a pensar y no me creo que estemos en el 2011, pleno siglo XXI. Creo que todo esto sigue funcionando por el sentido común de la gente, puesto que esa bazofia política haría que nos estuviéramos dando cuchilladas por las esquinas. ¿Quiénes son ellos para dictar modelos de todo?, ¿Quiénes son ellos para creerse algo cuando deben estar al servicio de la ciudadanía? Muchos deberían estar en la cárcel por delitos claros y mañana volverán a pisar despacho y coche oficial con la impunidad de sentir que no les pasará absolutamente nada. ¡Qué tristeza!


Pero sin duda, lo que más me duele de todo lo que vemos a diario es la ignorancia, la soberbia y el ego desorbitado que tienen muchos cargos públicos. Tratan al resto de los ciudadanos con tal prepotencia que parece mentira que se puedan levantar cada mañana, mirarse al espejo y no sentirse una piltrafa humana.

Rucio






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