23 dic 2025

Crónica cervantina: De la extraña y nunca vista batalla de los escaños en las tierras de la Extremadura




En un lugar de la Iberia, de cuyo nombre no quiero olvidarme, que es la ínclita y dehesada Extremadura, han acontecido en estos días de diciembre del año del Señor de 2025 tales sucesos y revueltas que ni el mismísimo Cid Campeador, en sus más fieras lides, acertara a imaginar.

Sabed, ¡oh, desocupado lector!, que el domingo próximo pasado se convocó a la buena gente de estas tierras a depositar sus voluntades en arcas de cristal, para decidir quién habría de regir sus destinos desde el palacio de la Asamblea. Y es aquí donde la pluma, con más asombro que tinta, debe dar cuenta de cómo las huestes de la señora Doña María Guardiola, capitana de los populares, han salido victoriosas en el campo, mas no con la fuerza suficiente para no haber de menester el favor ajeno.


De la victoria agridulce y el desmoronamiento de los castillos

Sucedió, pues, que la dicha Doña María, cual señora de castillo que defiende su almena, ha logrado sumar veintinueve escaños, que es uno más de los que antes poseía. Mas, ¡ay de la ventura humana!, que para alcanzar la cifra mágica de treinta y tres, que otorga el mando absoluto, vese obligada a entablar coloquios con los caballeros de la verde enseña, los de Vox, que han crecido en número y brío hasta alcanzar los once representantes.

No menor es el espanto que ha causado la caída de las banderas socialistas. El señor Don Miguel Ángel Gallardo, otrora confiado en la fortaleza de sus feudos, ha visto cómo su ejército se mermaba en diez escaños, quedando apenas con dieciocho, en lo que muchos llaman ya "debacle histórica" o melancólico ocaso de un imperio que parecía eterno en aquellas tierras.


De los pergaminos perdidos y otras encantaciones

No faltaron en esta jornada electoral artes de encantamiento, pues corrió la voz de que ciento veinte y cuatro papeletas de voto, enviadas por el servicio de postas, habían sido sustraídas por manos invisibles. Parecía cosa de los sabios Frestones que siempre andan enturbiando la verdad, mas la justicia, con paso firme, permitió que los agraviados volvieran a ejercer su derecho, devolviendo la cordura a tan alborotada jornada.


Del porvenir que se divisa

Ahora queda ver si la señora Guardiola ha de gobernar en soledad, pidiendo a los de Vox que se aparten con una abstención, o si estos, envalentonados por su crecida, exigirán sentarse a la mesa del banquete gubernamental. Mientras tanto, en los aposentos del PSOE, se oyen lamentos y se piden dimisiones, aunque el capitán Gallardo parece no querer soltar el timón en medio de la tempestad.

Dichosa edad y siglos dichosos aquellos en que los hombres se entendían con la palabra y no con el cálculo de las mayorías, pero así anda el mundo, y no es posible que yo lo mude.


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