26 ago 2009

La tele de sobremesa


Ya sé que he hablado no hace mucho de la televisión, pero no me resisto a comentar un par de apuntes sobre lo que nos emiten después de comer.

Como ya he relatado en anteriores ocasiones en esta página, cada vez veo menos la televisión. El grado de contenidos es cada día más bajo, infame y barriobajero. No es que me guste más o menos (más bien nada, para que les voy a engañar), es que casi todo lo que emite nuestra amada televisión es aburridísimo hasta decir basta. Sólo hay telenovelas, corazón, cante y baile. Ya no hay una serie un poco aceptable, como antiguamente, que te pegue a la pantalla un ratito tras el telediario.

Resulta que es en verano cuando la gente dispone de más tiempo libre y, por supuesto, de más ganas de rascarse la entrepierna y no hacer ni el huevo. Ante esto lo más proclive es sentarse en una silla playera a ver que te echan en el aparatejo. Y lo que te echan es lo más infame del mundo mundial.

En mi caso lo que hago después de comer es pegarme unas siestas de espanto, pues no hay especie en este orbe que soporte lo que hay. Siempre se dice lo mismo, pero siempre acabas en La 2 viendo como el león se zampa a la pobre gacela en la sabana africana. Que esa es otra. Los documentales de esta cadena están muy bien, pero llevamos toda la vida viendo correr a la pobre gacela que escapa de tres leonas, (los leones siempre se están echando la siesta a la sombra, como yo, los perros), pero al final es atrapada por el guepardo que zapatea más que el Correcaminos. ¡Qué velocidad! Con la cantidad de cosas interesantes que hay, ya podían emitir más variedad. Yo creo que tienen contratadas a las mismas leonas y gacelas para todos los documentales. Pero como me decía un simpático amiguete, “¡lo que se aprende viendo los documentales, cosas que uno no sabe ni que existen!”

Otra de las cosas que he detectado es que el tipo que presentaba el sonado tomate tiene un programa nuevo después de comer con lo mejorcito de Telecinco y la Belén Esteban como estrella de la tele. ¡Vaya tela! De hecho esta señora está en casi todos los programas de la cadena. Ya me contarán ustedes el grado de intelectualidad que pueden proporcionar semejantes personas. Si lo grabas y se lo pones a los talibán como tortura te dicen donde está Bin Laden en un plis plas.

Me dirán y con razón que para no ver la tele estoy muy puesto. De verdad que si no hay deporte o serie que me guste sólo veo los informativos, pero al cambiar de cadena, mando a distancia en ristre, bastan unos segundos para saber por donde van los tiros.

El caso es que esta gente de la tele explota la gallina de los huevos de oro hasta decir basta. No se dan cuenta que siguen emitiendo programas que supongo que los telespectadores verán, pero que son aburridísimos (e impresentables) a más no poder. Y si no, díganme ustedes que cantante recuerdan de las últimas ediciones de las operaciones triunfos. Otro formato que siguen explotando es el de los bailongos de la fama. Ya he visto un anuncio en el que vuelven a la carga. Así que nada, otra de baile para la sobremesa. Y a mi no me pregunten que no vi ni el primero de cada uno.

Eso si, el día que vuelvan a emitir el gran primo con la Milá diciendo que es un programa magnífico por el aporte de experimento sociológico que proporciona, prometo que no vuelvo a poner esa cadena en mi tele nunca mais, que diría un gallego. Y ya saben que los burros cuando nos ponemos tozudos, nos ponemos de verdad de la buena.

Rucio

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