16 dic 2011

Ciudadanos ejemplares





Llevo unas cuantas semanas observando el panorama con muchísima atención y solo puedo llegar a una conclusión para intentar explicarme lo que sucede o lleva sucediendo desde hace mucho tiempo. Déjenme decirlo así, directamente, sin anestesia ni nada: somos unos sinvergüenzas absolutos y además no tenemos remedio. Hay dos cosas que producen una tristeza infinita. Por un lado, la degradación del ser humano hasta límites insospechados, y por el otro, la anestesia que nos han inoculado y que no somos capaces de quitarnos así pasen décadas. Todo vale y todo se acepta sin más. Y no todo vale y no todo se puede aceptar.


Les podría poner mil ejemplos sin ir muy lejos, solo tienen que echar un vistazo rápido a la prensa diaria. O los medios de comunicación nos engañan o lo que vemos tenía que ser objeto de dimisiones masivas, limpieza de cargos y penas de cárcel a mansalva. Ya les digo de antemano que no se puede juzgar sin saberlo todo, que hay siempre presunción de inocencia y todo lo demás. Muy bien, eso ya nos lo sabemos.


Ustedes están al tanto de dos festivales que nos están contando a diario y, estarán conmigo, son de traca. El día que acabe la investigación de Urdangarin es posible que le acusen hasta del asesinato de Kennedy. Todo lo que se sabe ya es de una gravedad total y ni siquiera está imputado. Hasta su propia familia le ha dicho que de qué va. Ya saben la frase sobre la mujer del César, y tratándose de esta familia o de gente que tiene el privilegio de tener su vida resuelta han de ser más transparentes que el agua de Lanjarón.


En el caso del juicio de Camps y toda la tropa afín huele a mafia corrupta y cutre a más no poder. Es propio de una película de Torrente, y no entiendo cómo no se le cae la cara de vergüenza a Rajoy y demás dirigentes por no echar a todos estos políticos al más oscuro de los abismos. Y si hablamos del bando contrario y del caso campeón de campeones lo mismo te digo, Rodrigo. O Pepiño.


Por otro lado, tenemos a los empresarios y trabajadores de este santo país. Dos fuerzas opuestas y enfrentadas que no se pondrán nunca de acuerdo ni para tomar un café. Hay de todo en la viña del Señor, pero déjenme decirles, que la mayoría de los trabajadores lo que quiere, en general, es sacar su trabajo, cobrar a fin de mes y vivir lo más tranquilo que pueda con cierta estabilidad. Aunque no está mal reseñar, que a veces se busca más la pillería que el trabajo efectivo. Sin embargo, el tema del empresario es otro cantar. Conozco a muchos que son honrados con sus empleados al 100 %, pero son los menos. La mayoría, sobre todo los grandes, son avaros hasta el infinito y practican una ley del embudo en el que nunca saldrán perdiendo. Solo hay que escuchar al presidente de la CEOE, que poniendo como escusa la crisis, quiere que la tropa trabaje por un plato de comida. Estaría bien que él mismo hiciera ese ejercicio que muchas familias vienen practicando desde hace tiempo, vivir con 400 euros al mes. No estaría mal, como penitencia, que este tipo de gente tuviera ese salario para comprobar en sus propias carnes que se siente cuando te matas a trabajar y encima te dan latigazos.


De verdad que le tengo mucha envidia cochina a otros países con una mentalidad tan diferente, en la que impera el sentido común entre los jefes y los trabajadores. Hace una semana vi un reportaje de una empresa alemana en la que daba gusto ver cómo trabajaban y qué bien se sentían unos y otros, otros y unos, sabiendo lo que cada cual tiene que hacer con total honradez y profesionalidad, con efectividad y con buen sueldo, donde todos ganan porque todos ponen lo mejor de su parte. Casi se me saltan las lágrimas.


Hablando de las cajas de ahorro y de sus dirigentes en España, qué quieren que les cuente que no sepan. Igualito que en Alemania, donde una caja “decidió premiar a algunos de sus empleados con los servicios de prostitutas en un viaje a Río de Janeiro para motivarles”. Palabrita que no les miento, dense una vuelta por la prensa. Eso es una buena recompensa por el trabajo bien hecho y lo demás son tonterías. Esa es la diferencia –una vez más- con nuestro país, donde los ciudadanos ponemos nuestro dinero para los placeres mundanos de los dirigentes vía barra libre para línea erótica –véase prensa, de nuevo- y demás menesteres.


Por último, no quiero dejar de mencionar a otra ciudadana ejemplar, sobre todo en el mundo de la educación. Se trata de la consejera de educación madrileña, la señora Lucía Figar. Después de señalar con el dedo a los miles de profesores llamándoles vagos y no sé cuántas cosas más (bueno, sí lo sé) resulta que a su marido Carlos Aragonés, los periodistas parlamentarios le han entregado el premio “al diputado ausente” por no haber presentado ni una sola iniciativa en el Parlamento. Aquí mi primo debe ir al Congreso a calentar el sillón y a navegar por internet, porque lo que es a trabajar, ni de broma. Por la boca muere el pez.


No voy a seguir, porque se me sube la bilirrubina y espero llegar al 2012 en medianas condiciones. Voy a ver si mi colega Bruno tiene un rato libre y ahogamos penas y sin sabores en nuestro rincón del bar. Ya he trabajado hoy más que toda esta tropa junta y eso que estoy prejubilado.


Rucio








16 nov 2011

Cambios











Lo sé. Hace mucho tiempo que no me asomo por aquí. Un verano entero. Pero, qué quieren que les diga. Esta vez no ha sido un autoexilio como los que de vez en cuando hago para desintoxicarme de tanta falsedad, mediocridad, hipocresía y falta de todo que cada día es más exacerbada en esta sociedad envilecida hasta la médula. Esta vez he estado por aquí, como siempre, observando cómo nos caemos abismo abajo sin remedio. Lo que ocurre, para serles sincero, es que no he tenido ni tiempo ni ganas de escribir. Así de simple. Me duelen demasiadas cosas como para encima plasmarlas a fuego con palabras que se meten hasta el fondo, sin atisbo de solución alguna.


Lo que pasa es que la cabra siempre tira al monte, o en este caso, el burro tira a la tecla en el momento en el que tanta tontería le sobrepasa la altura de la punta de las orejas. Y les aseguro que las mías son largas. Así que no se alarmen, sigo vivito y rebuznado.


Durante este tiempo ha pasado de todo un poco. Hay cosas que nunca cambian, otras que cambian un poquito y otras que han dado un giro total.


Entre los elementos que nunca cambian nos encontramos a los políticos que nos ha tocado en gracia en este país. No se puede generalizar y siempre hay algún justo en Sodoma pero, ¡vaya tela de campaña que nos están vendiendo! Es lo mismo de siempre aderezado con el tema de la crisis.


A Zapatero -y por extensión a todo su gobierno- hace tiempo que alguien le metió en un cuarto oscuro y le apagaron la luz. Desde entonces anda dando vueltas por la habitación intentando buscar el interruptor. Lo malo, es que nadie le ha dicho que esa habitación no tiene ni interruptor ni bombilla. Como diría sabiamente Don Sabino, ni está ni se le espera -y por extensión a todo el partido socialista-.


Y por otro lado, tenemos a un nuevo superhéroe. Es SuperMariano acompañado de toda su tropa, sobre todo de sus ángeles de Charlie, encarnados por Soraya, Esperanza y María Dolores. Tengan claro, o al menos así lo están vendiendo, que tienen la receta mágica para salir de esta enorme crisis. No se cansan de decir en cada mitin que con ellos en el poder el gran problema del desempleo -y por extensión de toda la crisis- se va a acabar por arte de magia. Ojalá sea así, pero o mucho me equivoco, o los llamados mercados y fondos de inversión –esos devoradores insaciables que ya han echado abajo tres o cuatro gobiernos y aquí han provocado adelanto de elecciones- le van a ir marcando el paso a cada momento. Si esto no es así, soy capaz de ir a casa de Mariano y darle todos los días su besito de buenas noches.


Luego está el tema de los famosos recortes. Muchos de nuestros políticos llevan adelante la máxima de que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad. Pues bien, sepan ustedes que nuestros dirigentes son unos auténticos maestros en este arte. En Madrid, en Cataluña y en Castilla-La Mancha no se están produciendo ningún recorte ni en educación (algún día les contaré con calma lo que está pasando aquí), ni en sanidad. ¡Con un par!


Mucha gente se está dando cuenta de todo esto y está realmente cansada, frustrada e indignada. Pero por el contrario, muchos otros se siguen creyendo el discurso de su partido y político de cabecera –de todos los signos, me da igual- aunque les estén mintiendo y robando delante de su cara. Pero vamos a ver, si muchas veces nuestros familiares nos engañan, ¡cómo no va a ser capaz de engañarnos un político que está, la mayoría de las veces, dedicado a su propio provecho!


Entre las cosas que han cambiado un poco está la reforma que se ha producido en Cuba dónde ahora ya se pueden comprar y vender viviendas. Pero claro, el problema es que no hay casi viviendas que comprar o vender. Hace unos días que leí la noticia, y no sé si recuerdo bien, creo que harían falta unas 500.000 casas. Igualito que en España, pensé de inmediato, que nos salen los pisos hasta por las orejas. Sobre todo a los bancos, que te regalan uno cuando les domicilias la nómina.


Reflexionando un poco hallé la solución. Yo le propondría al gobierno cubano que contrataran a un par de alcaldes y tres o cuatro constructores españoles. En medio año tienen hechas, llave en mano, un millón de viviendas con su piscina y todo. Le dejan el malecón de La Habana hecho un primor. Se lo aseguro. Nunca duden de la capacidad de muchos alcaldes y constructores españoles. Les pongo un ejemplo ilustrativo. Cuando aquí todavía existía la estupenda burbuja inmobiliaria y no había crisis, corrió el rumor de que alguien intentó recalificar unos terrenitos en un sitio llamado Sáhara. Decían que había inversores capaces de poner el dinero suficiente para construir 10 millones de viviendas, 25 campos de golf y hasta 3 puertos de mar.


Finalmente lo que ha cambiado de manera total ha sido el gobierno italiano. El mio caro amico Silvio –o como se diga en esa hermosa lengua- ya no dirige los destinos del pueblo italiano. Como saben soy admirador de il cavaliere y sentiré su pérdida como una parte de mi propio ser. Cómo no voy a ser admirador de alguien que, atención todos, cito: “ha comprado sentencias judiciales, ha convertido en ministro del gobierno a un abogado que sobornó a los jueces en su nombre, ha elegido para el Parlamento a ejecutivos corruptos de sus empresas para que gocen de inmunidad, ha nombrado para cargos políticos a mujeres con las que se ha acostado o con las que se quería acostar…”, y un largo etcétera, que les juro, viene bien detallado en la prensa. Semejante crack es digno de admirar en varias décadas.


En fin, el tiempo pasa, unas cosas cambian y otras ni se mueven. Esperemos que esta crisis y lo que está por venir nos conserve el poco pellejo que nos queda y vivamos para contarlo.


Rucio

9 jun 2011

Bono y sus ideas














Me llama mi compadre el burro Bruno muerto de risa. “¿Que pasa colega?”, me dice, “¡qué ya no te pasas por la tasca ni para tomar café! Te llamaba porque estamos aquí la tropa habitual y acabamos de ver en el televisor que Bono, el del congreso, no el de U2, propone reducir los días de pleno en el hemiciclo, de tres a dos”.


Yo, que andaba por mi prado dando un paseíto con tranquilidad, dejé inmediatamente el trote cochinero y me fui derecho al ordenador a informarme sobre tal proposición, sin duda una de las mejores que he escuchado para salir de esta crisis. Ya estoy cansado de tanta tontería política, pero no me resisto a comentar tal noticia que me confirma una vez más que la clase política vive una realidad paralela que el resto de ciudadanos no alcanzamos a entender dado nuestro poco intelecto, nuestra falta de soberbia y cinismo y nuestro escaso sentido común.

Vamos a ver, aquí el tito Bono dice que las sesiones de los jueves se destinan para discutir y votar iniciativas políticas y que ese día se podría dedicar a reuniones de comisiones parlamentarias. Me van a llamar demagogo e ignorante en cuestiones legislativas. Ya se lo admito yo, lo soy. Pero creo que del congreso no sale una iniciativa política desde los tiempos de Azaña y las comisiones parlamentarias se deben reunir para tomar una coca cola en la cafetería, porque acuerdos, lo que son acuerdos, no los concretan ni a punta de pistola.


Señor Bono, en los tiempos que corren, seguramente usted plantea tal iniciativa cargado de razón y con argumentos muy loables, pero dar a entender que es suficiente con dos días de trabajo suena, un poco, a cachondeo. Siempre se dice que los diputados están trabajando aunque no estén en el hemiciclo. Que quieren que les diga, viendo el panorama y viendo la incapacidad de la clase política, creo que no solo importan los hechos, - ninguno medianamente eficaz- sino también las formas. Aquello de que “la mujer del césar no sólo debe ser honrada sino parecerlo”.


En tal caso y modestamente, propongo una reforma del parlamento para que nuestros amados políticos puedan trabajar más relajadamente y así no se frustren sus iniciativas por el estrés y la presión a los que están sometidos. Gracias al uso de las nuevas tecnologías los diputados podrán debatir los asuntos políticos desde su casa por videoconferencia. Ahora que aprieta el calor, se instalarán cómodamente en su piscina, en bañador, gafas de sol y bebiendo mojitos. Los que no tengan piscina podrán optar al spa más cercano y tras los correspondientes remojos en aguas frías y calientes y los masajes de una buena masajista filipina, dispondrán del correspondiente turno de réplica a través del ipad, iphone o medio interactivo apropiado.


De esta manera, el congreso permanecerá cerrado reduciendo la tarifa eléctrica a cero y ahorrando un 24% de energía al presupuesto anual. Los fines de semana el congreso se abrirá al público, que explorará las diferentes dependencias como si entrara en las cuevas de Altamira. El incremento turístico se verá elevado en un 18%, pues nadie se podrá resistir a contemplar los disparos de Tejero antes de que el parlamento desaparezca. Así que nada, puestos a buscar soluciones, ahí van las mías.


Por cierto, échenle un vistazo a las imágenes en las que Bono hace semejante proposición. 20 o 25 diputados saliendo sin hacer ni caso y pensando aquello de “pio, pio que yo no he sido” y el presidente diciendo “muchas gracias por esa unanimidad en el asentimiento”. Y minutos después todos los partidos políticos, incluido el PSOE, rechazando la iniciativa. Esto sólo pasa en España, señores. Ni Berlanga hubiera retratado semejante sainete en una de sus películas. ¡Manda huevos!, como dijo otro insigne presidente del congreso.

Rucio

5 jun 2011

El 15M y los políticos





Creo que ya lo he hecho antes, pero no está demás volver a avisar. Hoy me he levantado muy, pero que muy políticamente incorrecto, así que todo aquel que se pueda sentir ofendido por mis palabras deje inmediatamente de leer esto y aproveche el tiempo en actividades más provechosas. Luego no me digan que no les he avisado.


Voy a decirlo con claridad para que se me entienda desde el principio: salvo contadas excepciones – cada uno sabrá las suyas, en mi caso no más de tres o cuatro – los políticos españoles son una auténtica bazofia. Y me refiero a todas y cada una de las ideologías que pululan por la variopinta geografía española. Me refiero a izquierdas, derechas y centros, desde las más extremas a las más blanditas.


Cada vez que veo un telediario o abro un periódico siento vergüenza, repugnancia y pena de vivir en los mismos pueblos y ciudades que los políticos nos construyen cada día desde las altas esferas. Llevo observando muchos años como funciona la sociedad y sus moradores y nunca me hubiera imaginado que se pudieran dar hechos tan reales como los que vivimos en estos tiempos.


Todos y cada uno de nosotros sabemos del origen y consecuencias de esta crisis. Sigo escuchando muchas barbaridades de gente ignorante que defiende lo indefendible dependiendo si le gusta más un partido u otro, una ideología u otra. Me da igual. Cada cual que piense lo que quiera. Lo que me da mucha pena es ver a personas muy complacientes y permisivas que se siguen haciendo trampas en el solitario.


Han pasado ya varias semanas desde que finalizara la campaña, desde que se produjeran las votaciones y de que mucha gente por fin se haya cansado y se haya echado a la calle en un intento de ser mosca cojonera para, al menos, meter miedo a tanto político que debería estar en su casa o en la cárcel. He observado tantas cosas que podría escribir un par de tomos. Para resumir, diría que se me ha revuelto el estómago cada vez que gente de derechas criticaba lo que miles de personas reclaman cargados de razón y de dignidad. Pero no solo eso, los pelos se me ponían de punta cuando gente de izquierdas ha intentado sacar rédito, cuando el gobierno ha silbado y mirado para otro lado o cuando la policía ha tirado de porra contra gente totalmente pacífica siguiendo órdenes de locos con despacho.


Para un viejo burro como el que escribe, al borde ya de la jubilación, es una alegría inmensa el poder contemplar y vivir el movimiento 15M en Madrid, en el resto de ciudades y provincias españolas y en muchas otras ciudades del mundo. Es hermoso de puro simple, gente protestando, gente en la calle reclamando algo tan legítimo como es que los políticos -insisto, todos y cada uno- ejerzan su función con dignidad, es decir, que sean verdaderos representantes de la ciudadanía, verdaderos constructores de la democracia. Pero sin duda, lo que más me alegra es que todo esto esté alejado de la política, de los partidos, de tanta podredumbre hecha eslogan y que se ha estado colando legislatura tras legislatura en ayuntamientos, diputaciones, cortes, parlamentos, Palacio de la Moncloa…


Gracias a las modernas redes sociales y por iniciativa de jóvenes cansados de tanta falsedad política es posible que se haya prendido la chispa que haga remover la conciencia de la gente y los cimientos de los que están arriba. Políticos de todas las ideologías llevan demasiado tiempo gobernando para su propio interés, llevados de la mano de grandes banqueros, empresarios y financieros que han provocado una crisis de límites que van más allá de lo normal. No sé cuánto durará este movimiento. Poco supongo, pues gente de todo tipo y condición acaba por volverse egoísta, conformista, pasota o manipulable, pero reclamar algo tan legítimo y auténtico es de justicia total.


Hay veces que me paro a pensar y no me creo que estemos en el 2011, pleno siglo XXI. Creo que todo esto sigue funcionando por el sentido común de la gente, puesto que esa bazofia política haría que nos estuviéramos dando cuchilladas por las esquinas. ¿Quiénes son ellos para dictar modelos de todo?, ¿Quiénes son ellos para creerse algo cuando deben estar al servicio de la ciudadanía? Muchos deberían estar en la cárcel por delitos claros y mañana volverán a pisar despacho y coche oficial con la impunidad de sentir que no les pasará absolutamente nada. ¡Qué tristeza!


Pero sin duda, lo que más me duele de todo lo que vemos a diario es la ignorancia, la soberbia y el ego desorbitado que tienen muchos cargos públicos. Tratan al resto de los ciudadanos con tal prepotencia que parece mentira que se puedan levantar cada mañana, mirarse al espejo y no sentirse una piltrafa humana.

Rucio






9 may 2011

No puede ser








Esto no puede ser, no acierto nunca. Creo que he elegido mal el momento para volver del autoexilio que me impuse. Si amigos, hace un mes que decidí desaparecer, más que nada para cuidar un poco mi maltrecho corazón. Tenía taquicardias, me sudaban las pezuñas, las orejas me daban vueltas cual molino de viento y las noches me las pasaba de claro en claro como Alonso Quijano. Ya no resistía más tanto tonto que nos rodea cada día en este país. Total, me fui al médico de cabecera y en cuanto me vio el careto mustio que llevaba no lo dudó ni un momento: “Rucio: tienes una ansiedad de caballo”. Yo pensé que más bien sería de burro dada mi condición, pero el médico, que encima es argentino, me hizo un psicoanálisis rápido, me recetó unas pastillas para dormir a un regimiento y sosiego para aburrir a un rebaño de ovejas. Así pues, me retiré a pastos más tranquilos y me pegué hasta un viaje por el extranjero para olvidarme de tanta tontería que ya se me iba amontonando.

Pero, hete aquí que vuelvo a la civilización esta extraña que nos hemos montado pletórico, lleno de vitalidad, reconciliado con la vida y repartiendo besos y me encuentro un panorama guapo. Resulta que Bin Laden ha sido cazado cual conejo en madriguera, que empieza la campaña electoral, que la cola del paro llega a Cancún y que hasta el Barça y el Madrid se han calentado las orejas. Esto por citar solo unas cuantas cosas. Claro, me he venido abajo otra vez en cuestión de horas. Ya no soy nadie. Mi carácter se lo llevó una hormiga que pasaba a mi vera.


Vamos a ver si soy capaz de enterarme de algo. Bin Laden está, supongo, sufriendo o purgando sus pecados en el infierno que tengan allá los musulmanes. De eso creo que no hay duda. Pero no hago más que escuchar noticias en las que unas veces se dice una cosa y al rato siguiente otra. En esto los americanos de América del Norte, más conocidos como estadounidenses, son unos maestros. Manejan la información a su modo y manera y al final solo te enteras de lo que ellos quieren. Ni más ni menos. Eso sí, les aseguro que este tema va a tener más misterio que el asesinato de Kennedy. A lo mejor dentro de 30 años sabemos algo más. Siempre habrá un wikileaks. Aunque sería bueno que esos cables contaran algo que no sepamos ya.


El otro asunto que casi seguro me llevará de nuevo a visitar mi psicólogo argentino es la campaña electoral. Tomando una caña, mi colega el burro Bruno me fue contando los pormenores. Que si Sortu por aquí, que si Bildu por allá, que si se presentan más de cien candidatos relacionados con casos claros de corrupción y lo que te rondaré morena. Íbamos por la sexta cerveza y Bruno seguía contándome más escándalos políticos y más declaraciones bochornosas.


Como siempre digo, hay políticos dignos de admirar, pero poco a poco se va incrementando la cantidad de golfos apandadores que moran por este país cada día más adormecido y consentidor de tantas barbaridades. No sé si será el pesimismo crónico, la falta de ganas, el conformismo atroz o el creer o dejar creer que los gobernantes pueden hacer lo que quieran con total impunidad. No lo sé.


Lo que sí sé es que en las próximas elecciones más de un político, que debería estar muy lejos de un cargo público, se verá respaldado por tal cantidad de votos que le hará sentirse, seguro, con más poder que cualquier emperador romano o que hasta el mismo Felipe II.


Sigo pensando que es intolerable lo que leemos y escuchamos todos los días en la prensa. Derechas, centros e izquierdas no saben de dónde vienen, y lo que es peor, no tienen ni idea de adonde van. Eso sí, la razón y la verdad sale de su boca con tal aplomo que hasta ellos mismos se lo creen. Échenle un vistazo a cualquier periódico y comprobarán cómo todos tienen la receta para salir de esta crisis. Pero lo que no cuentan es que para salir de esto se necesita un profundo cambio mental que empieza por una educación seria y de verdad que arrastre al resto de sectores. Ese cambio llevará muchos años y empezará en el momento en el que todos estemos dispuestos a ello, con nuestro voto, nuestro trabajo y nuestras ganas de hacer de la sociedad algo realmente bueno.




Rucio






28 feb 2011

Grandes soluciones




Parece mentira. El tiempo pasa, las cosas van de mal en peor y aquí no se toma una solución buena, normal y con sentido común nunca. En la vida. Pero, ¿tan difícil es usar esa cabecita que Dios les ha dado a los hombres y mujeres que rigen nuestros destinos para proponer soluciones válidas y efectivas?

Como todos ustedes saben, una de las grandes medidas que van a poner en marcha dentro de unas semanas será reducir la velocidad en autovías y autopistas para –ojo al dato, que diría García- ahorrar energía. Es tan absurdo como arreglar el grifo del fregadero porque gotea cuando hay una gotera en el tejado como una plaza de toros que es la que en realidad te inunda la casa.

En este caso, esa energía es petróleo que cuesta un riñón y parte del otro. Si me dicen que bajan el límite de velocidad para reducir el número de accidentes, yo soy el primero en aplaudir la medida hasta quedarme sin pezuñas. Siempre defenderé el hecho de salvar vidas aunque sea necesario ir a 50 km/h.

Pero, ¿pretenden ahorrar un 15% de gasolina y un 11% de gasóleo –según tengo entendido- haciendo que la gente corra menos? Esperen, que llevo ya unas cuantas preguntas, pero aún me queda alguna más, ¿y eso como lo van a lograr? Ah claro, con radares y guardias civiles libreta en mano. ¡Pero que burro más tonto soy, cómo no se me habrá ocurrido antes!

No sé, me da la sensación que Rubalcaba y compañía siguen echando cuentas al estilo del ministro Sebastián. Si hombre, recordarán ustedes que cuando subió la luz las cuentas del ejecutivo eran que cada casa pagaría poco más que un café de subida. Yo no sé cómo fueron capaces de aprobar la EGB estos señores. En matemáticas al menos no saben ni cómo se hace una suma. O lo que es peor, aprendieron a sumar según sus múltiples y variados intereses. No le echan cara ni nada los ministros cuando se trata de números. Tienen mucha jeta y muy pocos escrúpulos.

Vamos a ver. A estas gentes cuando van en el coche oficial los cristales tintados no les dejan ver el panorama del resto de automóviles que circulan a su alrededor. Por cualquier carretera secundaria que tenga una recta los coches van a más velocidad que Fernando Alonso. En autovías y autopistas ni te cuento. Yo mismo cuando voy en mi vehículo procuro circular dentro de un límite, incluso alguna vez paso ese límite sabiendo que tengo posibilidades de que la Guardia Civil me haga pasar por caja. Pues bien, no se pueden ni imaginar cómo me adelantan y a qué velocidad van muchísimos conductores. Fitipaldi a su lado era un aprendiz. Alguno ha estado a punto de arrancarme la antena y los espejos de cuajo por la inercia.

Así que mucho me temo que para ahorrar los 1400 millones de euros ya le pueden requisar los coches a muchos de sus propietarios porque cambiar la mentalidad de la gente durante “el periodo transitorio” va a resultar un tanto complicado. ¡La mentalidad no se cambia con leyes, señores, se cambia con educación! Puestos a poner medidas yo propongo racionar el combustible. Diez euros por día y vehículo y el que tenga que llegar a Matalascañas que deje el coche aparcado en el arcén y que siga en bicicleta. De esta manera ahorramos hasta en calorías. ¡Pero que dirigentes más absurdos y más tontos!

A todo esto, la subida del petróleo dicen que es debido a los conflictos de los países árabes que andan a palos con los dictadores y a los que, ojalá, saquen de los palacios a gorrazos. Sobre todo a esa mala bestia de Gadafi al que espero juzguen drásticamente. Un Gadafi, por cierto, al que todos los presidentes le han besado la alfombra de la jaima y algo más cada vez que era menester.

Lo que no cuentan nuestros amados dirigentes es que el petróleo, que cada día sube como la espuma, no tendría que subir nada de nada. Al menos hoy. El crudo ya refinado vino de esos países hace tiempo. Si es ahora cuando se ven obligados a comprar el petróleo mucho más caro, debido a los conflictos, deberían subirlo a los consumidores dentro de dos meses. Lo que pasa es que en este país hay mucho listo que es capaz de alegar que hoy ha subido la sin plomo porque el jeque ha discutido con la parienta. ¡Manda pelotas! Tanto los políticos como las petroleras son unos sinvergüenzas redomados. Aquí cuando no son unos son los otros, todo el mundo hace lo que le sale de la punta del clarinete.

En fin, menos mal que yo ya estoy prejubilado, que si no todavía alguno me sacaba a marcar el paso. Durante muchos años los burros llevamos adelante el peso del transporte, y seguro que más de uno se está pensando el volver a rescatarnos. Conmigo desde luego que no cuenten. Y si no hay gasolina ni para llenar un mechero, que cada cual se coja el coche San Fernando. Por cierto, les dejo con la viñeta de hoy mismo de mi buen amigo Forges. Genial es poco.


Rucio

19 ene 2011

Dinero, éxito o reconocimiento






Últimamente me ha dado por pensar y reflexionar con esta cabeza que se asienta bajo mis prominentes orejas y creo que estoy a punto de vislumbrar una nueva teoría. Pero no teman, no. No llegaré a aparecer en los libros de historia como Newton, Einstein o Darwin. Lo mío es pensamiento a pequeña escala, reflexiones de andar por casa entorno al ser humano y su circunstancia, que diría Ortega y Gasset.

Dándole vueltas a ciertas vivencias y situaciones he llegado a la conclusión de que el ser humano no persigue el ser bueno, justo, noble, honrado o feliz. Si, si, feliz en definitiva con lo que vive cada día. No. El ser humano ante todo y por encima de todo persigue, en primer lugar, tener mucho, pero mucho dinero, y en el momento en el que lo ha logrado, persigue el poder, el éxito o el reconocimiento que le hagan expandir su ego hasta el infinito o más allá.

He de decir también que sólo se produce en un –para mí demasiado alto- porcentaje de seres humanos. Afortunadamente hay mujeres y hombres admirables por cómo son y por lo que hacen y que justamente son la excepción que confirma esta teoría. Por cierto, ni que decir tiene que el resto de animales os damos mil vueltas en todo esto al ser humano. No necesitamos ni dinero ni agasajos.

A ver si soy capaz de explicarme. Todos ustedes habrán podido comprobar que en el momento que a un mindundi le dan un cargo se cree omnipotente. Mi ejemplo favorito es el de portero de discoteca. Si amigos, el portero de discoteca es único en su especie. Él tiene en sus manos el destino inminente de dejarte pasar o de que te quedes en la puerta con cara de gilipollas. Tiene el poder y lo sabe. Su pose y sus maneras son las de un semidiós y tú debes hacer lo que él te diga. Y si no haces lo que él te dice, ojo, se enfada porque estás desafiando su poder, su autoridad.

Otro ejemplo que me chifla son nuestros queridos alcaldes y concejales repartidos por media España. No digo que alguno de ellos acceda al poder con los ánimos de mejorar su comunidad. Lo que pasa, es que esos loables ánimos pronto se tornan en hacer las cosas para favorecer intereses personales, familiares o de amistad. Dense una vuelta por su ayuntamiento y alrededores y comprobarán como una vez que nos les falte el vil metal pondrán en práctica la más absurda de las políticas para demostrar, por encima de todo, que tienen el poder de la absoluta razón sin atender opiniones ni consejo alguno.

Y de pequeño concejal o alcalde de cualquier signo político pasamos a cualquier gobernante de las más variopintas ideologías. Si quieren podemos hacer un breve repaso por algunos de los dirigentes mundiales que ni son pobres ni les falta poder. Ideas, imaginación y buen hacer para arreglar este desaguisado mundial no tienen, pero dinero y sentimiento de poseer la verdad tienen a raudales. Se me vienen tantos a la cabeza que no sé por cual empezar. A ver, izquierdas o derechas. Moneda al aire y lo que salga. Izquierdas: Chávez, Fidel Castro, Zapatero…Derechas: Berlusconi, Sarkozy, Rajoy…De hecho, il cavaliere llegó a declarar que a pesar de las corruptelas, abusos de poder, fiestas con velinas y lo que te rondaré morena, le seguirán votando porque en el fondo a los italianos les gustaría ser como él. ¡Para fliparlo! Este tío es un crack y lo demás son tonterías.

Otros personajes que ilustran muy bien el panorama son los presidentes de equipos de fútbol. El insigne presidente del Real Madrid, Florentino Pérez tiene el dinero por castigo. Sin embargo, su ansia de emular y superar a Santiago Bernabéu va más allá de toda lógica. El ser superior, como lo definió Butragueño, no cejará en su empeño de dominar el mayor espectáculo del mundo en este siglo XXI. Y eso, díganme si no es intentar alcanzar el mayor de los éxitos. La lástima es que no se da cuenta de que con otros valores más auténticos también se consigue el éxito, como muy bien ha logrado la Selección Española. Y por otro lado, tenemos al ex-presidente Joan Laporta al que se le vio el percal. Primero se llenó los bolsillos con unas cuantas corruptelas y ahora quiere hacer carrera política a costa del Barça. Lo malo es que hay gente que le cree, va y le vota.

Y para acabar, -no me puedo resistir, estoy que me como las pezuñas estos días leyendo la prensa- no puedo pasar por alto mencionar a dos de nuestros más laureados ex-presidentes: Felipe González y José María Aznar. Todos ustedes están al corriente del pequeño sueldo que se van a embolsar por ser unos simples asesores externos de unas pequeñas empresas. A ambos se les llena la boca con lo que hay que hacer para que este país sea la panacea. Ambos tienen la receta mágica para todo y ambos contribuyen con su esfuerzo y dinero para lograrlo. Es más, sus mandatos se recordarán como derroches de energía infatigable al servicio de su país. Como una imagen vale más que mil palabras les invito a que echen un ojo a la viñeta que el gran Forges publicó el lunes y que con su generosidad y permiso he puesto al comienzo de estas líneas. Es, sin duda, la mejor manera de plasmarlo.

Del resto de políticos, que decir que no sepamos. Con esto de las reformas y ajustes de las pensiones hace unos días llegué a escuchar que todas las pensiones están sujetas a revisión menos las suyas, pues ellos como políticos son distintos. !Vaya tela!

En fin, podía seguir hasta mañana, pero no es cuestión. Todos ustedes pueden verlo cada día en la tele y a su alrededor. Lo malo y lo más triste es que cada vez hay más gente que cree que sólo puede ser feliz si tiene mucho dinero, éxito, reconocimiento o cualquiera de los elementos que llenan y dan lustre a nuestro ego.

Es muy loable que cada cual de nosotros tenga el dinero, el éxito o el reconocimiento que merece, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. En definitiva, de lo que se trata es de superarse, de dar cada día un pasito más allá, pero ante todo con respeto, con profesionalidad, e intentando ser buena gente con los demás y con uno mismo. Cualquier persona que realiza su trabajo con honradez y disfruta con su gente y con sus cosas es todo un triunfador, aunque nadie sepa quién es. Ni salga por la tele.

Rucio