31 dic 2025

Crónica cervantina: resumen año 2025

Por Miguel de Cervantes Saavedra, Cronista de Noticia y Desengaños

¡Válame Dios, y qué de desventuras y fazañas ha visto aqueste año de gracia de dos mil y veinte y cinco! Poned mientes, lector carísimo, que lo que aquí se relata no es fruto de encantamentos ni de libros de caballerías, sino la cruda verdad de una España y un mundo que parecen haber perdido el juicio, más que aquel hidalgo manchego de cuyo nombre no quiero acordarme.

Aqueste es el sumario de los doce meses que han pasado, escrito con la pluma de la verdad y el tintero de la melancolía.

Enero: El Gigante de las Rutilantes Guedejas

Comenzó el año con el estruendo de los tambores en las lejanas tierras de la Nueva España —que ahora llaman Estados Unidos—, donde don Donald Trump, caballero de rubio flequillo y lengua de fuego, ciñóse de nuevo la corona de presidente. Apenas hubo tomado el mando, dio en perseguir a los desvalidos inmigrantes como si fueran gigantes de brazos infinitos, olvidando que la caridad es la primera virtud del cristiano. En aqueste mes, su amistad con el señor Musk, artífice de carros que andan sin caballos y pájaros de hierro que surcan el éter, era tan estrecha que parecían don Quijote y Sancho, si bien ambos con la bolsa más llena y el juicio más escaso.

Febrero: La Tragedia de Levante y las Sombras del Engaño

En las tierras del Levante español, todavía olían las ropas al barro de la DANA. Fue en este mes cuando se hicieron más sonoras las quejas contra el señor Mazón y el hidalgo Feijóo. ¡Qué de mentiras y de bulos se vertieron para tapar la desidia! Mientras el cielo descargaba su furia —fruto de ese cambio climático que muchos necios aún niegan, diciendo que son cosas de encantamentos y no de la propia naturaleza maltratada—, los gobernantes andaban perdidos en banquetes y despachos, dejando al pueblo a merced de las aguas.

Marzo: Las Memoria del Rey y las Penas de Gaza

Llegó la noticia de que el Rey Juan Carlos, en su retiro de las tierras del sol abrasador, daba a la imprenta sus memorias. ¡Válame, qué de secretos guardarán esas páginas! Pero mientras en palacio se escribía, en la tierra de Gaza el genocidio no daba tregua. Una carnicería que hiela la sangre y que el mundo contempla con la misma pasividad con la que se mira una comedia de Lope, sin entender que allí se muere de veras.

Abril: El Gran Apagón y la Muerte del Sabio

Aconteció en abril lo nunca visto: la Gran Tiniebla. Un apagón dejó a las Españas sin la luz de los cables, obligando a los hombres a mirarse a los ojos y a descubrir que, sin sus artilugios, no son nada. En medio de la oscuridad, nos dejó don Mario Vargas Llosa, escribidor de fuste, que se fue a buscar el Reino de los Cielos el día trece, dejando sus letras huérfanas.

Mayo: Humo Blanco y el Nuevo Pastor

Habemus Papam! Tras la partida del buen Francisco, los cardenales, entre inciensos y rezos, eligieron a un nuevo guía que tomó el nombre de León XIV. Un hombre de las Américas, el señor Prevost, llamado a pastorear a una Iglesia que zozobra entre la fe y los escándalos del mundo moderno.

Junio: Juicios, Corrupciones y Otros Maleantes

No hubo día en junio que no trajera noticia de tribunales. Que si el fiscal general a juicio, que si la corrupción en el PSOE manchaba las túnicas de los ministros, que si el novio de la señora Ayuso andaba envuelto en fraudes fiscales de infame memoria. Parecía la cueva de Montesinos, pero llena de contables y leguleyos. Incluso el viejo Montoro, otrora guardián de la bolsa real, se vio imputado por sus antiguas artes.

Julio: El Fuego en la Sangre y el Calor en la Tierra

Ardió España por los cuatro costados. Los incendios, espoleados por el calor de un sol que parece castigarnos, devoraron bosques y aldeas. Y mientras los montes ardían, en Andalucía los cribados médicos traían nuevas de salud y desasosiego, mientras la ultraderecha seguía sembrando el odio en los corazones, como quien siembra cizaña en campo de trigo.

Agosto: La Desdicha de los Cómicos y los Cantores

Mes de luto fue agosto para las artes. Se nos fue la joven Verónica Echegui, cuya belleza y talento se apagaron antes de tiempo. También lloramos al gran Pepe Mujica, el sabio de la humildad, que murió como vivió: sin más riqueza que su palabra. Y para remate de males, el señor Sabina, el de la voz de lija y bombín, anunció que ya no subiría más a las tablas, dejando los escenarios más vacíos que una venta de la Mancha en invierno.

Septiembre: El Robo del Siglo y el Adiós al Galán

En la ciudad de París, unos pícaros de gran ingenio entraron en el Louvre y se llevaron joyas de la corona, burlando a guardias y cerrojos. Casi al mismo tiempo, el gran Robert Redford, aquel caballero de la pantalla que parecía no envejecer nunca, entregó su alma al Creador en sus tierras de Utah.

Octubre: La Voz de Rosalía y el Juicio de los Pujol

Trajo octubre el nuevo disco de la Rosalía, que canta con artes que parecen de brujería y que todo el mundo celebra. Pero no todo fue música; en los tribunales empezó al fin el juicio a la familia Pujol, aquellos que gobernaron Cataluña como si fuera su propio cortijo, y que ahora rinden cuentas por sus sacos de monedas escondidos.

Noviembre: Cincuenta Años sin el Dictador y la Dimisión de Mazón

Cumpliéronse cincuenta años de cuando el dictador Franco bajó a la tumba, y España recordó aquel tiempo de sombras. Fue también el mes en que el señor Mazón, abrumado por el peso de sus culpas y las mentiras de la DANA, hubo de dimitir al fin, dejando su cargo ante el clamor del pueblo que no perdona el olvido.

Diciembre: El Rock se Viste de Luto

Y para cerrar este año de desdichas, el diez de diciembre se nos fue Robe Iniesta, el poeta de Plasencia, aquel que puso versos de oro a la rabia del rock. Murió el hombre, pero queda su música, que seguirá sonando en las tabernas y en los corazones de los que todavía creen en la libertad.

Termina este año dos mil y veinticinco con la vivienda y los alquileres por las nubes, haciendo que los jóvenes no tengan donde reclinar la cabeza, y con la guerra de Ucrania todavía sangrando en el costado de Europa. ¡Oh, mundo, mundo, que cuanto más progresas, más parece que retrocedes!

Vale

30 dic 2025

Crónica cervantina: Badalona

 


De la lamentable desventura que padecieron ciertos peregrinos de lejanas tierras en la villa de Badalona, y del desamparo que hallaron bajo los arcos de un puente.

Sucedió pues, en estos días de inviernos crudos y de corazones aún más gélidos, que en la ínclita villa de Badalona —asentada a las orillas del mar que otros llaman Mediterráneo— se vio una fazaña de las que mueven a lástima a las piedras y a indignación a los hombres de buena voluntad. Eran allí recogidos, en un aposento que antes fue de letras y hoy es de ruinas, unos cuatrocientos cuitados, gentes venidas de las partes de Guinea y otras regiones de la Berbería, que no traían más hacienda que sus propios suspiros y la esperanza de hallar en nuestras tierras el pan que en las suyas se les negaba.

Quiso la suerte, o por mejor decir, la falta de ella, que al despuntar el alba de un miércoles de diciembre, se presentasen ante las puertas de aquel refugio una gran tropa de alguaciles y ministros de la vara, armados de decretos y de furgones de acero. Sin mirar que el frío calaba los huesos ni que el cielo amenazaba con llanto de lluvia, procedieron a lanzar a la calle a todos aquellos menesterosos, como quien sacude el polvo de una capa vieja.

«¡Fuera de aquí, que la ocupación es pecado y delito!», gritaban los que mandan, mientras los pobres peregrinos arrastraban sus petates y colchones, semejando una procesión de ánimas en pena que no hallaban donde hincar la rodilla.

Y es aquí, vuestra merced, donde la historia trueca su color en negro azabache. El señor de aquella villa, que por nombre tiene Albiol y por oficio el de regidor, proclamó a los cuatro vientos que ni un solo maravedí de las arcas públicas se gastaría en dar posada a quienes él llamaba intrusos. ¡Cosa inaudita en tiempos donde se celebra el nacimiento de Aquel que también nació en un pesebre por no hallar sitio en la hostería!

Viéronse entonces estos desdichados obligados a buscar amparo bajo los arcos de un puente de la autopista, por donde pasan los carros de hierro con gran estruendo, ignorando la miseria que debajo se cobija. Allí, entre el humo de los caminos y la humedad de la tierra, levantaron tiendas de trapo y cartón, siendo su única lumbre la caridad de algunos vecinos y su único techo el cemento frío de la indiferencia.

Dicen las crónicas de ahora que algunos han sido llevados a otras posadas por mano de la Santa Iglesia o de la Generalidad, pero muchos otros quedan todavía al raso, tiritando de miedo y de olvido. No hay duda de que vivimos en tiempos donde se prefiere la ley que castiga a la misericordia que socorre, y donde se mide la justicia por el color de la piel o la falta de ducados en la bolsa.

Quede pues escrita esta memoria para que no se olvide que, bajo el puente de la soberbia, duerme la vergüenza de todo un reino.


Miguel de Cervantes Saavedra 

26 dic 2025

Crónica cervantina: De la extraña y nunca vista aventura del número venturoso y el desvío de los dineros en la villa de Villamanín

 


En un lugar de las montañas de León, de cuyo nombre no quiero olvidarme, que es la muy noble y gélida villa de Villamanín, ha acontecido en estos días de Natividad un suceso tan digno de ser contado como de ser puesto en perpetua memoria, pues en él se mezclan la fortuna más alta con la desventura más insospechada.

Sucedió, pues, que la diosa Fortuna, que suele ser mudable y caprichosa, quiso que los bombos de la corte de Madrid cantaran con voces de ángeles el número 79.432. ¡Oh, número de bendición!, que traía consigo el renombrado Gordo, cargado de ducados y escudos bastantes para remediar mil penurias. No bien se supo la nueva, los vecinos salieron a las calles, y entre abrazos y brindis, daban por sentado que la pobreza había huido de sus lares para no volver jamás.

Mas, ¡ay de los juicios humanos, siempre tan ajenos a la verdad de los hechos! Resultó que los Mayordomos del Regocijo —que en lengua moderna llaman Comisión de Fiestas—, en un descuido más propio de quien ha bebido demasiado mosto que de un escribano real, habían vendido más papeletas de las que la ley y los décimos consignados permitían. Faltaban, según se dice, cuatro millones de euros; una cifra que marea el entendimiento y encoge el corazón del más hidalgo.


De la brava asamblea y el acuerdo de los caballeros

Viendo el entuerto, y antes de que la sangre llegara al río Bernesga o que las espadas salieran de sus vainas, convocaron a los vecinos en el Hogar del Pensionista, que para tal ocasión pareció más un campo de batalla o el consejo de unos Tercios en Flandes. Allí se mascó la tragedia, y los gritos de "fraude" y "tongo" volaban como saetas en mitad de la noche.

Empero, como la discreción suele ser madre de la paz, se llegó a un concierto que el mismo don Quijote habría tildado de prudente:

El Sacrificio de los Mayordomos: Los responsables, arrepentidos de su yerro, han renunciado a su propia parte del botín para cubrir el agujero de la ignorancia.

La Quita Voluntaria: Los vecinos, con un sentido de la concordia que no se veía desde los tiempos del Cid, han aceptado recibir una pequeña parte menos de lo prometido —unos pocos miles de monedas— para que nadie se quede con las manos vacías y los tribunales no devoren la alegría del pueblo.

Moralidad de esta historia: Bien se ve que el dinero, aunque alegra el rostro, también enturbia el juicio; mas la paz de un pueblo vale más que todos los tesoros de las Indias. Quede Villamanín como ejemplo de que, donde falta el papel, debe sobrar la honradez y el buen acuerdo.

25 dic 2025

Crónica cervantina: misivas y mentiras de Mazón y Feijoó

 


¡Oh, desocupado lector! No sin harto dolor de mi alma y con la pluma mojada más en lodo que en tinta, me dispongo a dar cuenta de los desafueros que en las tierras del Levante han acontecido. Sucedió, pues, que en días pasados la furia de los cielos se desató sobre Valencia con tal ímpetu, que ni los aguaduchos del diluvio universal parecieron cosa mayor ante tanta desventura y quebranto.

Pero no es de la tempestad de lo que hoy vengo a fablar, sino de las artes de caballería —o más bien de trapacería— que han mostrado dos señores de alta alcurnia en la política de esta nuestra España: Don Carlos, de la estirpe de los Mazones, a la sazón regidor de aquellas tierras, y Don Alberto, el Gran Maestre de la Casa de Génova.


De las misivas secretas y el olvido de las horas

Digo, pues, que mientras el agua subía y las gentes clamaban al cielo desde sus techumbres, estos dos caballeros se enviaban mensajes por medio de unas tablillas de cristal que llaman «guásáp», artilugio del demonio que todo lo guarda pero nada remedia. Ha salido a la luz, para asombro de propios y extraños, que el tal Don Carlos, tras haber pasado luengas horas en un convite de viandas y vinos —que él llama «comida de trabajo», como si el mascar fuera oficio de Estado—, envió al fin noticia a su señor Don Alberto.

«Un puto desastre va a ser esto, Presi», rezaba la misiva, escrita con tan poco donaire y menos piedad, cuando ya la parca segaba vidas por doquier.

Y aquí empieza el entuerto, pues Don Alberto, queriendo parecer hombre de gran providencia, juró y perjuró ante los micrófonos de la villa y corte que su pupilo le había tenido informado «en tiempo real», desde el lunes mismo, como si ambos poseyeran el don de la profecía. ¡Válgame Dios, qué desatino! Ahora que la señora Jueza, mujer de vara alta y mirada severa, ha pedido las pruebas, se ha visto que las tales noticias llegaron tarde, mal y nunca, y que el tiempo real no era sino tiempo inventado en los talleres de la mentira.


De cómo se entregan papeles a la Justicia con arte de birlibirloque

Han acudido ambos ante los estrados, pero no creas, lector, que con la desnuda verdad por bandera. ¡Ca! Han entregado a la Justicia unos pergaminos de notario donde solo se leen los mensajes que Don Carlos enviaba, ocultando con gran tacañería los que Don Alberto respondía. Es como si en un duelo de esgrima solo viéramos el brazo que ataca y no el que se defiende, o como si en un libro faltaran las páginas de los pares.

Don Alberto, que en su decir gallego parece que sube cuando baja, ha confesado ahora que lo del «tiempo real» fue un «error de calendario», confundiendo el lunes con el martes, y el honor con la conveniencia. ¡Pobre excusa para tan gran falta! No es de caballeros de espuela dorada mudar la palabra según sople el viento de la encuesta.


Colofón de esta triste fazaña

Quedan ahora las gentes de Valencia entre el fango y la indignación, viendo cómo sus señores se lanzan culpas como si fueran saetas, mientras los mensajes de sus tablillas revelan que, en la hora de la mayor cuita, más les preocupaba el gabinete de crisis del adversario que el grito del que se ahogaba.

Sepa vuesa merced que la Justicia, aunque coja, suele llegar; pero mientras tanto, estos dos caballeros pretenden hacernos creer que el humo es oro y que el descuido es diligencia. ¡Oh, tiempos! ¡Oh, costumbres! Que se digan verdades o se callen embustes, pues al final, como dijo aquel hidalgo de la Mancha, «la verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira, como el aceite sobre el agua».

23 dic 2025

Crónica cervantina: De la extraña y nunca vista batalla de los escaños en las tierras de la Extremadura




En un lugar de la Iberia, de cuyo nombre no quiero olvidarme, que es la ínclita y dehesada Extremadura, han acontecido en estos días de diciembre del año del Señor de 2025 tales sucesos y revueltas que ni el mismísimo Cid Campeador, en sus más fieras lides, acertara a imaginar.

Sabed, ¡oh, desocupado lector!, que el domingo próximo pasado se convocó a la buena gente de estas tierras a depositar sus voluntades en arcas de cristal, para decidir quién habría de regir sus destinos desde el palacio de la Asamblea. Y es aquí donde la pluma, con más asombro que tinta, debe dar cuenta de cómo las huestes de la señora Doña María Guardiola, capitana de los populares, han salido victoriosas en el campo, mas no con la fuerza suficiente para no haber de menester el favor ajeno.


De la victoria agridulce y el desmoronamiento de los castillos

Sucedió, pues, que la dicha Doña María, cual señora de castillo que defiende su almena, ha logrado sumar veintinueve escaños, que es uno más de los que antes poseía. Mas, ¡ay de la ventura humana!, que para alcanzar la cifra mágica de treinta y tres, que otorga el mando absoluto, vese obligada a entablar coloquios con los caballeros de la verde enseña, los de Vox, que han crecido en número y brío hasta alcanzar los once representantes.

No menor es el espanto que ha causado la caída de las banderas socialistas. El señor Don Miguel Ángel Gallardo, otrora confiado en la fortaleza de sus feudos, ha visto cómo su ejército se mermaba en diez escaños, quedando apenas con dieciocho, en lo que muchos llaman ya "debacle histórica" o melancólico ocaso de un imperio que parecía eterno en aquellas tierras.


De los pergaminos perdidos y otras encantaciones

No faltaron en esta jornada electoral artes de encantamiento, pues corrió la voz de que ciento veinte y cuatro papeletas de voto, enviadas por el servicio de postas, habían sido sustraídas por manos invisibles. Parecía cosa de los sabios Frestones que siempre andan enturbiando la verdad, mas la justicia, con paso firme, permitió que los agraviados volvieran a ejercer su derecho, devolviendo la cordura a tan alborotada jornada.


Del porvenir que se divisa

Ahora queda ver si la señora Guardiola ha de gobernar en soledad, pidiendo a los de Vox que se aparten con una abstención, o si estos, envalentonados por su crecida, exigirán sentarse a la mesa del banquete gubernamental. Mientras tanto, en los aposentos del PSOE, se oyen lamentos y se piden dimisiones, aunque el capitán Gallardo parece no querer soltar el timón en medio de la tempestad.

Dichosa edad y siglos dichosos aquellos en que los hombres se entendían con la palabra y no con el cálculo de las mayorías, pero así anda el mundo, y no es posible que yo lo mude.


19 dic 2025

Crónica cervantina: Elecciones en Extremadura

 

En un lugar de la Estrema y Dura, de cuyo nombre no quiero olvidarme, no ha mucho tiempo que una gran señora, de nombre Doña María de la Guardiola, gobernadora de aquellas ínsulas de secano y dehesa, ha puesto en gran alboroto a toda la vecindad con voces de encantamento y malas artes.

Sucedió, pues, que en la villa de Fuente de Cantos, unos malandrines de los que por el oro y no por la honra se desviven, asaltaron el palacio de las Postas, llevándose consigo una arca donde se custodiaban, no doblones de a ocho, sino algo de más precio para los hombres libres: las cédulas de papel donde los súbditos expresan su voluntad de quién ha de regir sus destinos.

Apenas hubo noticia de que ciento y veinticuatro de estas cédulas habían volado por los aires como si de magia de Merlín se tratase, cuando la susodicha Doña María, encaramada en su estrado y con el rostro demudado por el espanto, comenzó a dar voces al cielo, diciendo:

—¡Oh, traición! ¡Oh, pucherazo de los más negros que vieron los siglos! Ved, señores, cómo nos roban la libertad delante de nuestras propias barbas. No son cacos de tres al cuarto los que tal maldad cometen, sino ejércitos invisibles que pretenden derribar los cimientos de nuestra república.

Y ansí, como aquel caballero de la Triste Figura veía gigantes donde no había sino molinos de viento, la gobernadora veía en un latrocinio de taberna una conjura universal para quitarle el mando. De nada sirvieron las razones de la Santa Hermandad —que agora llaman Guardia Civil—, quienes con mucha flema y poco romance aseguraron que los ladrones buscaban los cuartos y no las papeletas, y que el suceso era cosa de delincuencia común y no de sutiles encantadores.

Pero Doña María, firme en su desvarío, se negó a concurrir a la justa de palabras y razones que llaman "debate", dejando su silla vacía y la palabra muda, prefiriendo la soledad de sus aposentos para seguir tejiendo sospechas contra el voto que viaja por los caminos.

¡Válame Dios, y qué de ruidos se oyen por aquellas tierras de conquistadores! Dicen los unos que es miedo a perder la vara de mando; dicen los otros que es astucia para mover al vulgo. Sea como fuere, la democracia extremeña se halla hoy como Don Quijote tras la paliza de los yangüeses: maltrecha de sospechas, apaleada por las palabras y esperando que el domingo, día de la gran batalla de las urnas, los ciudadanos pongan cordura donde hoy solo hay estruendo de pucherazo imaginario.

Mas no se detuvo allí la zozobra, que siempre los males, cuando vienen, gustan de traer compañía, y a las voces de la señora Guardiola se unieron las de un gran caballero de las tierras del Norte, de nombre Alberto, el del apellido Nuñez, que por otros tiempos rigiera con vara de hierro las costas de la Galicia y agora aspira a ser el primer caudillo de todas las Españas.

Llegó este Don Alberto con semblante de gran juicio y gravedad, mas con palabras que eran como aceite en hoguera. Dijo y pregonó por todas las plazas que el robo de las cédulas no era lance de fortuna o ratería de camino, sino "hecho de extraordinaria gravedad que no admite silencio", como si el propio honor del Reino estuviera pendiendo de un hilo de seda a punto de quebrarse.

—¡Escuchad, vasallos y señores! —clamaba el caballero gallego desde sus atalayas—. Que nos ocultan la verdad en la Corte de Madrid. ¿Cómo ha de ser que se pierdan los votos y el Gobierno calle como si nada pasase? Aquí hay gato encerrado y artes de encantamiento que pretenden emponzoñar las fuentes de nuestra libertad.

Y ansí, mientras los alguaciles de la Santa Hermandad juraban y perjuraban que los ladrones solo buscaban el vil metal de las arcas y no los papeles del sufragio, Don Alberto y Doña María, a una voz y con un mismo sentir, seguían tocando a rebato. Parecían estos dos esforzados paladines querer convencer al vulgo de que unos simples salteadores de caminos eran, en verdad, una legión de magos oscuros enviados para alterar las cuentas y razones de las urnas.

No hubo rincón en la Extremadura donde no resonase el eco de sus sospechas, sembrando la duda entre los labradores y la gente de bien, quienes, confundidos, ya no sabían si mirar a las nubes buscando señales o cuidar sus zurrones por si el "pucherazo" fuese bicho que picase de noche.

Ansí queda la historia al punto de la batalla final: con los capitanes del Partido Popular agitando sus capas y clamando traición, mientras la justicia camina a paso de buey y el pueblo espera ver si el domingo sale el sol por donde debe, o si las artes de la sospecha acaban por oscurecer el cielo de la dehesa.

Que no hay mayor ciego que el que no quiere ver, ni mayor sordo que el que, ante la ley, prefiere escuchar los ecos de su propia desconfianza.


12 dic 2025

Crónica cervantina del machismo socialista

                                                                               Hágase saber a vuesa merced que, en estos tiempos de ruidos y furias que nos ha tocado en suerte vivir, no hay rincón en las Españas donde no se murmure del extraño y desabrido suceso que ha venido a turbar la paz de los aposentos del Partido Socialista. Parece cosa de encantamento o de malas artes, pero es la cruda y amarga verdad que se relata en los mentideros de la Villa y Corte.



De lo que se dice en las plazas y corrillos

Cuentan las crónicas más frescas —que vuelan más rápido que Clavileño el alígero— que han brotado quejas y lamentos de damas que, con voz temblorosa pero firme, denuncian agravios que nunca debieron nacer en pecho de caballero. Trátase de hombres que, vistiendo el sayo de la igualdad y la justicia, escondían bajo el jubón intenciones menos nobles y manos más largas de lo que la honra permite.

"¡Oh, tiempos! ¡Oh, costumbres! Que quienes pregonan la defensa de las dueñas y doncellas sean los mismos que, en la sombra de los despachos, las acosen con peticiones deshonestas y palabras que ensucian el oído."

Los lances de la política y la deshonra

No es poca la turbación que reina en el alcázar del sanchismo, pues se dice que el principal adalid de estas lides, un tal Íñigo, de apellido Errejón —que si bien no es del mismo linaje socialista, con ellos compartía mesa y mantel en las Cortes—, ha caído en desgracia absoluta. Mas la mancha, como el aceite en el paño, se extiende y alcanza a otros capitanes que, por omisión o descuido, permitieron que tales entuertos se cometieran sin el debido castigo.

  • El silencio de los muros: Dicen que las paredes de las sedes oyeron suspiros y llantos que nadie quiso escuchar por no romper la armonía del bando.

  • La caída de los ídolos: Aquellos que se daban golpes de pecho por la causa feminista se ven hoy señalados por el dedo de la sospecha, cayendo de sus pedestales como estatuas de sal ante el sol de la verdad.

  • La purga de los agravios: Búscanse ahora remedios y bálsamos para curar las heridas, mas bien sabe vuesa merced que la honra, una vez quebrada, es más difícil de soldar que el hierro frío.

De los nombres que pueblan la deshonra

En los últimos soles, la polvareda ha dejado ver rostros que antes se tenían por principales en la corte de Ferraz. Sabed que la lista de los señalados crece como la espuma en el mar, y estos son los que hoy están en boca de todos los villanos y letrados:

  • Francisco Salazar: Cuentan que este caballero, que fue influyente asesor en la alcoba de la Moncloa, ha sido blanco de denuncias por comportamientos que no caben en pecho noble, relatándose escenas de gran desvergüenza que han obligado al propio Pedro Sánchez a admitir errores en su gestión, cual hidalgo que reconoce haber perdido el rumbo en mitad de la Mancha.

  • Javier Izquierdo: De este senador y secretario de Estudios se dice que ha colgado el hábito de la política de forma súbita, tras aparecer nuevas sombras sobre su conducta. Su dimisión ha sido como un rayo en cielo raso, dejando a los suyos en gran desconcierto.

  • Antonio Navarro: En las tierras del sur, en Torremolinos, este líder ha sido suspendido de su orden tras la denuncia de una militante que, con gran valentía, mostró mensajes que más parecían de un pícaro de baja estofa que de un representante del pueblo.

  • José Tomé: Desde las tierras gallegas de Lugo, el presidente de la Diputación se ve envuelto en un torbellino de acusaciones de tocamientos y favores deshonestos, aunque él clame a los cuatro vientos que todo es "fuego amigo" y malicia de sus contrarios.


La discordia entre las damas y los caballeros

No puedo dejar de mencionar que, en este entuerto, damas de alta alcurnia como Adriana Lastra han alzado su voz, pidiendo que se lleven estos agravios ante los jueces del Reino, pues afirma que el machismo ha anidado en los pasillos donde se reparte el poder. Mientras, la Gran Canciller María Jesús Montero se ve en el difícil trance de defender la muralla de un partido que se agrieta por los cimientos de su propia moralidad.

"Acuérdate, amigo Sancho, que la honra de las mujeres no se guarda en los discursos, sino en el respeto de quienes las rodean, y que no hay peor ciego que el que no quiere ver el mal que hace su propio escudero."

Es un tiempo de purga y de grandes lamentos, donde el PSOE se ve obligado a desenvainar la espada contra sus propios capitanes para no perder el favor de la gente.

La moraleja de esta triste historia

Es de caballeros reconocer que no basta con llevar la palabra "igualdad" en la punta de la lengua si el corazón no la dicta y las manos no la ejecutan. El partido que se dice protector de los desvalidos se halla hoy en la encrucijada de limpiar su propia casa o quedar sepultado bajo el polvo de su propia hipocresía.

No hay bálsamo de Fierabrás que cure la desvergüenza, ni yelmo de Mambrino que proteja de la pública censura cuando la conducta es errada. Queda por ver si la justicia de los hombres, y la de las urnas, pondrá a cada cual en su sitio, pues como bien decía el ingenioso hidalgo, "la verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira, como el aceite sobre el agua".

10 dic 2025

De la Muerte de un Bardo Moderno: Lamentación por Roberto Iniesta, el Desmesurado Poeta de la Plazuela

Por Miguel de Cervantes Saavedra, Cronista de Noticia y Desengaños

¡Oh, cielos y fortunas de este nuestro caduco y desabrido siglo! Que si no bastaran los males que de suyo trae, la Parca, que no respeta ni deudos ni méritos, ha querido poner su helada mano sobre las sienes de un ingenio desmesurado que en estas tierras de Extremadura y allende ellas labró su gloria y su desazón: Roberto Iniesta Ojea, a quien la plebe, con amor y acierto, llamaba Robe.

Dicen las nuevas frescas, traídas por correo y voz de trompeta a estas horas de la madrugada del décimo de Deciembre, que ha finado el que fuera capitán y alma de la cuadrilla nombrada "Extremoduro". Sesenta y tres años contaba, edad no tan provecta que le eximiera de seguirnos dando guerra con sus versos, pero sí harta para dejar un tesoro de coplas y romances que ya corren por los labios y los pulsos de la mocedad toda.

Luto viste la Música, y la Poesía, huérfana de su acento más bravo y sin templar.

Causa dolor y espanto que un hombre que tan recio cantaba las libertades del espíritu y el desorden hermoso del alma haya tenido que rendir la espada ante dolencia tan traidora y postrera como la que le aquejaba. Pues un año ha, se nos dijo que su mal de salud, un tromboembolismo pulmonar, obligó a este Hombre Pájaro a tener las alas quietas, que es el peor castigo para quien nació a volar por la senda más áspera y por el atajo más florido.

Sus compañeros de andanza, que han escrito la más triste nota de su vida, le lloran como "el postrer gran filósofo, humanista y literato" de esta menguada lengua nuestra. Y dicen verdad, pues la filosofía que él nos ofreció no vino de libros polvorientos, sino del barro y de la pasión de quien vivió cada verso a pecho descubierto. ¿Quién otro, sino él, supo mezclar la delicadeza de las flores con la inmundicia de la calleja, logrando que la Poesía se sentara a la mesa de los desahuciados, de los quijotes sin hidalguía pero con alas de plomo?

¡Ah, Plasencia! Ciudad natal del difunto, que tanto paseó su nombre con orgullo y descaro, también se dispone a honrar a su Hijo Predilecto. No serán estas honras fúnebres de silencio y paños negros, sino, a buen seguro, un estallido de guitarras rotas y gargantas roncas, que es la música que mejor le cuadra a su memoria.

Y así nos quedamos, señores míos, con "Extremoduro" y su capitán convertidos en una leyenda que ya no envejece. Que su espíritu, que siempre buscó el camino recto por el más torcido, halle ahora la paz que en la Tierra no quiso o no pudo hallar, y que sus canciones, tan dicharacheras y tan hondas, sigan siendo el bálsamo y el veneno de todos los que osen soñar con una vida sin cercas ni jaulas.

Vuela alto, pues, bravo Robe, que tu poesía nunca ha menester de reposo.

8 dic 2025

Cervantes y su crónica sobre el Real Madrid

Tomando un café con Don Miguel me escribe ésta crónica tan particular sobre las desventuras del Real Madrid. 
 
De los Desafueros del Reyno al Descalabro en Chamartín: Crónica de la Desventura Merengue

¡Oh, mísero estado el de la Casa Blanca, cuya ventura, que siempre fue hidalga y en todo tiempo próspera, se trueca ahora en un sinfín de cuitas y zozobras! Y es que, como ha visto la Cristiandad toda, la más reciente jornada del noble juego de la pelota ha deparado para el Real Madrilense no solo una derrota de 0-2 frente al Celta de Vigo, mas también un desordenado trance de expulsiones y una merma en el caudal de su hidalguía. 

A fe que fue en el solar del Santiago Bernabéu, templo de la gloria, donde se representó esta tragedia. La escuadra, capitaneada por el novel Xabi Alonso, ha menester de hallar el norte que le guíe, pues, si bien el deseo de victoria se les antojaba a la mano, la fortuna les ha vuelto la espalda con golpes de infortunio que bien pudieran venir de la mano de un hechicero malencarado.
 
 
El Desatino y la Ira: Las Cuitas Arbitrales 

Mas no fue solo el yerro en el remate lo que afligió a los merengues, ¡ay, dolor! que el trance se agravó por la desordenada disciplina mostrada por algunos de sus campeones. Don Fran García, el joven lateral, con tal premura de juicio y corto de seso, vio dos cartulinas amarillas en un tris, quedando su escaño vacío por menos de un minuto. 

Y cuando ya el ánimo pendía de un hilo, el buen juez de la contienda, por mor de las leyes, hubo de mostrar la tarjeta encarnada a Don Álvaro Carreras por palabras que, si bien fueron dichas con la sangre en el ojo, no debían haber salido de boca de tan gallardo caballero: “¡Eres malísimo!” dicen que dijo, cual arriero a su mulo, lo cual es yerro grave en este deporte. Dos expulsiones, ¡imagínese, buen lector!, dejando a la Casa Real con nueve almas en el campo para rematar tan amargo trago. 


Sombras de Lesiones y Nuevos Rostros 

 Pero las desventuras, cual manada de lobos, nunca vienen solas. A esta derrota, súmanse los dolores del cuerpo que aquejan a la tropa. El fuerte Éder Militao hubo de retirarse a su pesar, con dolor en el músculo que promete larga ausencia de los campos. Y si a esto añadimos la merma por lesión de otros valientes, como Trent Alexander-Arnold o Camavinga, bien parece que el ingenio del hidalgo Alonso habrá de obrar milagros para armar una defensa de cuerpo entero. 
 
Cierto es que la noble Casa no ha cesado de allegar nuevos adalides para su pendón. Nombres de forasteros, como el de Dean Huijsen, zaguero de gran presencia, o el mozo Franco Mastantuono, sin olvidar a Don Álvaro Carreras (de reciente llegada, que ya topó con el rigor del árbitro), fueron adquiridos con caudal copioso. Mas de qué valen los muchos escudos si la melancolía y el desorden acampan en el vestuario, dejando que el rival, en este caso el Celta con el joven Williot Swedberg, se sirva con gusto de tan funesta coyuntura. 
 
Y así, mientras en Barcelona la ventura les sonríe, en el corazón de la Villa y Corte, el Real Madrid ve cómo se esfuma su ventaja en la lid, quedando a cuatro puntos del liderato. ¡Ah, ventura tornadiza! ¡Hoy en la cumbre, mañana en el abismo! Ruego al cielo que el ingenio de Alonso, cual Don Quijote en sus mejores horas, logre desatar este nudo de desdichas y vuelva a encarrilar a los blancos en la senda de la gloria, que harta falta les hace para acallar las voces de la murmuración.

7 dic 2025

Crónica de Don Miguel de Cervantes: Crónica de los Hospitales y la Codicia del Dinero, a Usanza de Cervantes

Como bien cuenta la serie El Ministerio del Tiempo, por mediación de un buen amigo, me paso por allí de vez en cuando y charlo un rato con Miguel de Cervantes. Sigue en plena forma y escribiendo. Esto me cuenta y escribe en su última crónica.


En estos Días de Deciembre, Año de la Gracia de 2025.

¡Oh, Lector Benévolo, que te detienes a leer estas mal compuestas líneas! Sabed que en estos tiempos de mengua y tribulación, no es ya la lanza ni la hechicería lo que turba la paz de los buenos vasallos, sino una nueva especie de afán y codicia que, cual hidra de mil cabezas, se apodera hasta de aquello que más preciado y menester es para el común del vulgo: la salud del cuerpo y el alivio del dolor.

Tornámonos a los palacios del poder, donde los que gobiernan, gentes del partido que llaman Popular, con ánimo más de mercader que de prójimo, andan en tratos y trajines para trocar los hospitales, que por derecho y limosna son del pueblo y para el pueblo, en un negocio de la ganancia privada. ¡Gran desatino, a fe mía, y mayor tropelía!

Se cuenta por villas y cortes, y así lo pregonan los papeles y los corifeos de la oposición, que las administraciones regidas por estos señores, mormente en la vieja Castilla y en el solar de Galicia, usan de ardides y malos modos para derivar al enfermo y el parné que por él se paga a las boticas y hospitales que son de gentes particulares. Y no solo eso, sino que se alarga la espera para ser atendido y curado, de suerte que el desdichado, por no penar, se vea forzado a pagar de su bolsa lo que debiera ser regalo de la Corona.

Ved, por vuestra vida, el escándalo que ha saltado a la palestra por causa de una empresa, de esas que llaman Ribera Salud, y la charla oculta de su principal patrón. Dícese que este hombre, más amigo de sus dineros que de la salud ajena, alentaba a sus subalternos a alargar las listas de las esperas para cirugías y remedios, no para mejor atinar en la cura, sino para hinchar el zurrón del beneficio con gran desvergüenza y poco cristiano modo. ¡Parece mentira, pero es verdad! La enfermedad del pobre, trocada en moneda para el rico.

Claman, con justicia y gran brío, las llamadas Mareas Blancas, gentes de bien y ánimo templado, que no se juega con la dolencia del hombre humilde, y que el Artículo Cuarenta y Tres de la Sacra Constitución no fue escrito para el lucro de unos pocos, sino para el bien general. Y es que, ¿qué es de un Reino si su gente no tiene quien la cure y atienda sin pedirle doblones y reales?

Este afán de privatizar los hospitales, de mudar lo público en particular, es un desasosiego para el alma y una ofensa al sentido común. Se prometía, al principio de esta aventura, que sería el método más eficiente y de menor coste, pero la verdad, como el aceite, siempre sobrenada: se gasta más, se atiende peor, y el que gana es siempre el mismo caballero, a costa del dolor de su prójimo.

Así anda España, Lector, con el alma en vilo y el cuerpo a expensas de si el cirujano es honrado o si el dueño del hospital solo piensa en llenar su bolsillo. ¡Que Dios nos ampare de tanta desventura y nos dé gobernantes que miren más por la salud de sus súbditos que por el brillo de las monedas de oro.

4 dic 2025

Crónica de Don Miguel de Cervantes: Crónica de la Enfermedad y el Caudillo: De las Cuitas de Madrid y el Hospital de la Discordia

Como bien cuenta la serie El Ministerio del Tiempo, por mediación de un buen amigo, me paso por allí de vez en cuando y charlo un rato con Miguel de Cervantes. Sigue en plena forma y escribiendo. Esto me cuenta y escribe en su última crónica.

Dicen las nuevas que corren como liebre en el campo, y las gentes de buen entendimiento lo publican sin recato, que en la ínclita Villa y Corte, donde la dama Isabel Díaz Ayuso ostenta el cetro de la Presidencia de esta Comunidad, una nueva algazara ha prendido fuego a los ánimos, teniendo por teatro principal a la Salud Pública, bien tan preciado que vale más que el oro de las Indias.


Del Hospital de Torrejón y la Avaricia Disfrazada de Beneficio 

Es el caso, Señor Lector, que en el Hospital de Torrejón de Ardoz, cuyo gobierno no recae en manos de la Corona, sino en el de una empresa gestora privada nombrada Ribera Salud (¡nombre que mienta al río y esconde la sed!), se han escuchado decires de gran espanto. Pues ha trascendido la voz del mismísimo CEO de tal compañía, Don Pablo Gallart, que a sus lugartenientes daba orden de "desandar el camino" en el afán de atender al doliente.

¿Y por qué tal desatino? ¡Ah, mísero mortal que en la tierra camina, la respuesta es la misma de siempre! Por mor de un diabólico guarismo que llaman EBITDA (beneficio antes de impuestos, ¡vaya latinajo para la ganancia!), se les ha antojado rehusar pacientes y dilatar las listas de espera. Es decir, que por ganar unos cuantos millones más, se trueca la salud del pueblo en vil moneda, y se cierran las puertas del remedio al que con su hacienda ya ha pagado por él. ¡Crueldad de corazón de mercader!


De la Réplica del Gobierno y la Denuncia de los Adversarios 

Ante semejante injuria, que bien parece sacada de una novela de mal agüero, los partidos que a Doña Isabel hacen la contra, llamados Más Madrid y el PSOE, no han tardado en alzar la voz con gran estrépito. Claman al cielo y a las leyes, anunciando que pondrán denuncias y acciones legales contra el Gobierno de la señora Presidenta, pues a su parecer, ella y los suyos consienten esta "parasitación" donde el interés particular carcome el bien común de la sanidad. Aseveran que es esta la prueba palpable de que el "modelo Ayuso" es el de vender lo más sagrado, que es la salud, al mejor postor.

Por su parte, el Gobierno de la Comunidad, no queriendo quedar por perezoso, ha despachado a un "equipo multidisciplinar" al hospital, con el fin de ver in situ si hay tal incumplimiento. Y, ¡oh milagro!, han declarado que no han detectado "ningún incumplimiento" por parte de los gestores privados, aunque a renglón seguido hayan convocado una reunión urgente con la cúpula directiva. ¡Dudaría el mismísimo Sancho Panza de tal pronta y limpia absolución! Aseguran, con firmeza, que no tolerarán "ningún tipo de actuación o práctica que pueda perjudicar el acceso a la asistencia sanitaria," pero el pueblo se pregunta si la vista de sus inspectores es tan fina como la del lince, o tan corta como la del topo.


Fin de la Crónica y Moralidad del Suceso 

Así están las cosas, amigo Lector: la Salud, que debiera ser amparo para todos, se halla en la picota, sirviendo de moneda de cambio entre la cosa pública y el caudal privado. La Presidenta jura y perjura que vela por el bien de sus gentes, mas los adversarios le recuerdan que son sus convenios y sus dineros los que han puesto al lobo a guardar las ovejas.

El Quid de la Cuestión, y he aquí la Moralidad: ¡Cuidado, buen pueblo, cuando los intereses de la bolsa se mezclan con los intereses del alma y del cuerpo! Que no se trueque la caridad médica por el lucro desmedido, no sea que el enfermo, además de su mal, haya de cargar con la pena de no tener quien le reciba a la puerta.

Que Dios nos dé salud y paciencia para ver el desenlace de tan grave entuerto.

3 dic 2025

Crónica de Don Miguel de Cervantes: Relación Verdadera del Sucesivo y Extraño Caso de la Célula Aceleracionista "The Base" en el Reino de España

Como bien cuenta la serie El Ministerio del Tiempo, por mediación de un buen amigo, me paso por allí de vez en cuando y charlo un rato con Miguel de Cervantes. Sigue en plena forma y escribiendo. Esto me cuenta y escribe en su última crónica.

Relación Verdadera del Sucesivo y Extraño Caso de la Célula Aceleracionista en el Reino de España 

¡Oh, Cielos inmensos y mortales desdichas! En estos días postreros del mes de San Andrés, y con los albores de Diciembre a la vista, ha corrido por villas y lugares de esta nuestra España una nueva de tal jaez y extrañeza que bien merece ser puesta en alta crónica, no sea que el olvido sepulte la memoria de tan grave suceso. Así, con pluma diestra y sin más rodeos que los propios de mi estilo, daré cuenta del asombroso trance.


De Hombres Oscuros y Doctrinas Malvadas

Sábese, pues, por la diligencia y buen hacer de los Ministros de la Ley, es decir, la muy benemérita y esforzada Policía Nacional, que en tierras de Levante, más en concreto en la provincia de Castellón, se ha descubierto un nido de alimañas que, con nombre sonoro y extranjero, se hacían llamar 'The Base' (La Base).

No es esta cuadrilla de malhechores gente que busca solo medrar en los caminos o hurtar gallinas, sino individuos de pensamiento retorcido y doctrina nefanda, de aquellos que pregonan la superioridad de una estirpe sobre las demás —¡pecado de soberbia insoportable!— y que, con ánimo acelerado y turbulento, desean no el buen gobierno, sino el caos y la desventura general del mundo conocido.


La Prisión de los Tres y el Hallazgo de las Armas

La diligencia policial, digna de los mejores sabuesos de Flandes, puso cerco y prisión a tres almas descarriadas, siendo uno de ellos, por lo que se dice, el 'cabecilla' que movía los hilos de este retablo de maldad.

Estos hombres no estaban ociosos, ¡válgame Dios!, sino apertrechados cual soldados en tiempos de guerra.

Fueron halladas y puestas a buen recaudo dos armas de fuego, de las que matan sin preguntar, y, además, nueve armas más de instrucción o entrenamiento, que les servían para aprender el arte de la muerte.

Añádase a esto una gran cantidad de material táctico y paramilitar, como si de preparar una batalla campal se tratase, y no una simple pendencia de taberna.

La prontitud del arresto, ejecutado en la madrugada de un martes reciente, impidió, por merced divina, que estos desatinos pasasen de la trama y la intención a la desdicha y el hecho consumado.


La Justicia, que es Dama Ciega, Pero No Tonta

La Audiencia Nacional, tribunal que vela por las mayores afrentas a la paz del Reino, no ha andado con paños calientes. Con justicia pronta y ejemplar, ha decretado el ingreso en prisión de estos malhechores, y en especial, de su adalid, para que respondan de su temeridad y de sus planes de acelerar la ruina.

¡Ved aquí, lector mío, la extraña manera en que la maldad se disfraza hoy día! No son ya moros ni turcos los que acechan, sino gentes de nuestra propia casa que, obcecados por la furia y la ignorancia, buscan el fin de la concordia.


Reflexión del Cronista al Modo Cervantino

Y en verdad os digo que este suceso no es más que un espejo de nuestra humana condición, donde la locura se sienta a la mesa de la malicia, y la soberbia guía el paso de la ruindad. Grande es el mérito de quienes, vigilantes, impiden que tales semillas de cizaña germinen en el noble campo de España.

¡Plegue a Dios que esta haya sido la primera y la última vez que tal 'Base' de desatino ponga pie en nuestros honestos reinos.


Miguel de Cervantes Saavedra, Cronista de los Sucesos de la Nación, si me fuere permitido tal título.

2 dic 2025

Crónica de Don Miguel de Cervantes: El desaguisado de Don Carlos Mazón

Como bien cuenta la serie El Ministerio del Tiempo, por mediación de un buen amigo, me paso por allí de vez en cuando y charlo un rato con Miguel de Cervantes. Sigue en plena forma y escribiendo. Esto me cuenta y escribe en su última crónica. 

¡Oh, Lector Benévolo! ¡Válgame Dios, qué tiempos calamitosos son estos, cuajados de borrascas políticas y enredos de la Fortuna, que ni la pluma más acerada del mejor de los cronistas alcanzaría a describir con el debido donaire y verdad!

Os pongo en noticia, pues, de los recientes y desventurados sucesos que envuelven a la persona de Don Carlos Mazón, caballero de gran prosapia y de fresca renuncia al gobierno del Reino de Valencia, acaecida tras la funesta inundación, o DANA, que ha afligido a aquellas tierras.


De La Tormenta y El Caballero Ausente

Tras la ya bien sabida y lacrimosa catástrofe que a tantos ha dejado sin hacienda ni sosiego, y que a más de doscientos cristianos llevó al último viaje (¡que el Cielo los acoja!), la sombra de la culpa y el descuido se ha cernido sobre el dimitido.

Cuéntase, mi buen amigo, que en las horas más aciagas del temporal, cuando la riada se llevaba cuanto topaba a su paso, el entonces Presidente no se hallaba en el puesto de mando, sino en un agasajo campestre, dando contento a su apetito y a la sazón, según dicen, en compañía de una dama de la comunicación. Las lenguas viperinas, que son peores que el cierzo, no cesan de parlar sobre dónde estaba y a qué hora precisa llegó a su despacho; si anduvo a pie para simular presteza o si fue llevado en carroza por la dicha dama.

Y ¡ay, desdicha!, una de sus Conselleras, doña Salomé Pradas, que por su cargo lidiaba con el caos, ha salido a la palestra, entre lágrimas y suspiros, a declarar que se le dio orden de no importunar al Presidente en aquel crítico trance. ¡Tamaña muestra de desamparo y desidia, que clama justicia! El propio Mazón se excusa, asegura haber estado localizable, mas los testimonios y los recibos de las ventas de vino y manjares en la venta de El Ventorro hablan a las claras del tiempo que anduvo de sobremesa, ajeno al cataclismo.


El Enredo del Estipendio y el Aforamiento

Mas no acaba aquí el sainete de burlas, que la política es, en verdad, una comedia de enredo sin par. A pesar de haber dejado el gobierno, el buen Don Carlos mantiene su escaño en las Cortes, lo cual le confiere la gracia del aforamiento. ¡Ved qué sutil maniobra! Ello le escuda de tener que dar cuenta de sus actos ante la jueza que investiga el suceso, pasando por alto la indignación de los parientes de los difuntos y del vulgo.

Pero, esperad, que aún hay más. Sus conmilitones del Partido Popular, con ánimo de consolar su pena y premiar su negligencia (¡así paga el Diablo a quien bien le sirve!), le han otorgado la presidencia de una Comisión en las Cortes. Y, por este cargo, que dicen es de sombra y que no se ha reunido en cinco años ni se espera que lo haga, recibirá un plus pecuniario de más de seiscientos ducados al mes. ¡Un estipendio pingüe por un cargo de boato y nula faena!

Claro está que la oposición, que no da tregua, ha alzado la voz, tildando este nombramiento de burla desvergonzada y de premio a la inacción. Las gentes, por su parte, le piden que se quite el fuero y declare ante la Justicia, y no faltan las manifestaciones que, con cartelones y gritos, claman el “¡Mazón a la mazmorra!”


Epílogo de la Deshonra

Así andan las cosas en el Reino de Valencia, entre dimes y diretes, entre lágrimas de una Consellera y el sosiego de quien cobra sin trabajar. El pueblo, que no es tonto, se siente agraviado por la falta de decencia y la osadía con que se mofan de su dolor.

Este Don Carlos Mazón es, a fe mía, un verdadero espejo de cómo las grandes fortunas y los cargos de mando no siempre vienen acompañados de la virtud y el pundonor. ¡Ojalá la justicia, que es tuerta, acierte a dar con la verdad y se ponga coto a tanto desaguisado!


Miguel de Cervantes Saavedra, Cronista de los Sucesos de la Nación, si me fuere permitido tal título.