Por Miguel de Cervantes Saavedra, Cronista de Noticia y Desengaño
Es verdaderamente asombroso el tiempo en que nos ha tocado vivir, donde las realidades del Nuevo Mundo superan con creces las fantasías de los libros de caballerías. Así pues, he de poner mi pluma al servicio de esta crónica, relatando los sucesos que en este tercer día de enero del año del Señor de 2026 han dejado a las gentes de uno y otro lado del océano con el ánimo suspenso y la razón turbada.
DE CÓMO EL POTENTADO DEL NORTE DESAFIÓ LAS LEYES DEL MUNDO Y CAUTIVÓ AL GOBERNADOR DE LA PEQUEÑA VENECIA
En un lugar de las Indias, de cuyo nombre todos hoy se acuerdan, llamada la Santiago de León de Caracas, ha acontecido un lance tan inaudito que ni el mismo Cide Hamete Benengeli podría haber imaginado en sus más delirantes capítulos.
Digo, pues, que el señor Donaldo, soberano de las tierras septentrionales, hombre de rubio copete y voluntad de hierro, ha decidido que las leyes que los hombres sabios llaman el Derecho de Gentes no son más que telarañas que solo detienen a las moscas pequeñas, mas no a los grandes abejorros del poder. En una noche de nubarrones y estrépitos de metal, envió sus huestes —aquellos guerreros que llaman Delta Force, maestros en el arte de la sorpresa y el sigilo— para que, como rayos caídos del cielo, se abalanzaran sobre la morada del Gobernador Maduro.
El Asalto de las Aves de Hierro
Cuentan las crónicas que antes de que el gallo cantara dos veces, aves de hierro y fuego surcaron los aires, sembrando el espanto en la fortaleza de Fuerte Tiuna. Allí, el Gobernador, que por tantos años ha regido los destinos de aquellas fértiles y sufridas tierras, fue hallado no con la espada en mano, sino con el asombro pintado en el rostro. Fue sacado de su palacio en volandas, no por el juicio de los tribunales o la voluntad de sus vecinos, sino por la fuerza de las armas, y llevado en cautiverio a un gran navío de guerra que llaman el USS Iwo Jima, donde hoy permanece entre hierros y guardas.
La Burla de las Leyes Humanas
¡Oh, tiempos de desmesura! El gran potentado del Norte, lejos de mostrar pesadumbre por haber roto los sellos de la soberanía de los reinos, se ha mostrado ante el mundo con donaire y mofa, diciendo que él mismo gobernará aquellas tierras del sur hasta que le plazca entregar las llaves a otros. Es asaz doloroso ver cómo la justicia internacional, que debería ser escudo de los débiles y freno de los poderosos, ha sido tratada como papel de estraza en esta ocasión.
"No hay justicia donde la fuerza manda, ni hay ley donde la voluntad de un solo hombre se impone sobre el concierto de todas las naciones."
Los sabios de las academias y los oidores de las grandes cortes del mundo claman al cielo, pues este precedente deja a todos los reinos a merced de quien tenga el brazo más largo y la mecha más corta. El Gobernador Maduro, ahora cautivo, aguarda ser llevado a las cárceles de la Gran Nueva York, mientras el mundo se pregunta si aún queda algún rincón en la tierra donde el derecho valga más que el estruendo de los cañones.
Es de justicia, y aun de buena fe, añadir a este relato lo que la voz del pueblo y los analales de la desventura cuentan sobre la naturaleza del mando de este Gobernador. Pues, si bien el asalto fue rudo y ajeno a las leyes de las naciones, no es menos cierto que el cautivo no era príncipe legítimo, sino tirano de voluntad antojadiza. No ocupaba el solio de la Pequeña Venecia por el libre consentimiento de sus naturales, sino que, cual usurpador de los que se leen en las viejas historias, se había hecho con el báculo de mando mediante artes oscuras y engaños electorales.
"No es verdadero rey quien no mira por el bien de sus vasallos, sino aquel que, olvidando su propia persona, hace de la justicia su norte y de la ley su escudo."
No hay comentarios:
Publicar un comentario