Seguro que se acuerdan de mi amigo el burro Bruno. Se lo presenté allá por el mes de junio en una entrega llamada Festival del humor cuando les hablé de lo graciosos que son los políticos de este nuestro país y de lo bien que nos lo pasamos con ellos. Bueno, pues la semana pasada Bruno y yo nos fuimos a cenar fuera. Lo hacemos de vez en cuando y así aprovechamos para charlar con tranquilidad de lo divino y de lo humano.Mientras cenábamos se veía a unos metros una de esas televisiones modernas, alargadas y planas que parece que se sujetan solas en la pared. Como ocurre en muchos sitios públicos el aparato estaba sin voz, para que dé ambiente más que nada, pero es fácil saber de que pueden estar hablando pues siempre aparecen rótulos.
Cuando estábamos en los postres sale en pantalla uno de esos programas que se han hecho tan famosos y que son todos iguales, de madrileños, castellano-manchegos, navarros o españoles por el mundo. Lo desconozco, pero seguro que también hay andaluces, asturianos, catalanes, murcianos o ve tú a saber de dónde. Y en esas estábamos, cucharilla pequeña en mano removiendo el café cuando el burro Bruno se me queda mirando un tanto serio y reflexivo y me dice: “Colega, la televisión en España está para tirarla a la basura”. No me quedó más remedio que asentir. En mi vida he estado más de acuerdo con algo.
A partir de ahí estuvimos un buen rato hablando de este elemento tan bueno, que puede servir para tanto y como sin embargo, la mayoría de las veces te dan ganas de tirar por la ventana.
Dejando a un lado los programas de corazón y toda esa basura,-ya lo estoy pensando y me empiezan a salir espumarajos por la boca-, a raíz de la conversación con Bruno quería hablarles de la falta de ideas, de la repetición de programas, de lo mal que se hace televisión en este país y, en general, de la poca calidad que tiene.
No es que yo vea mucho la televisión, algún informativo, alguna serie y algo de deporte. Pero claro te la meten en la publicidad en cualquier momento y te acabas enterando de todo.
Creo que fue Telemadrid la que dio comienzo a Madrileños por el mundo. Bueno, pues ya he visto en Japón, en Islandia y en Estados Unidos a las mismas personas en varios programas diferentes. Al menos podrían cambiar de países. Hace unos años también se puso de moda el que un reportero vaya con su camarita retratando vidas de gente de la calle. Pues ya todos los canales tienen uno.
Pero mi favorito es, sin duda, el que se puede ver todas las tardes en cualquier canal que pongas: España, Madrid, Andalucía o Villaconejos de Arriba Directo. Claro, al ser en directo sacan la realidad más inmediata. Así que nada, les apuesto una cervecita con limón a que ahora mismo hay una señorita con un micro en una mano y con un termómetro en la otra en una playa rodeada de bañistas y diciendo que lo mejor para combatir las altas temperaturas es bañarse en el mar. A ver si se enteran señores de la tele, estamos en verano, normalmente hace calor y la gente ya se cansa de ver a la intrépida reportera en la playa.
Cuando era un burro jovencito me encantaba El coche fantástico. Era una serie curiosa en aquella época que veía hasta la gente adulta. Tenía su romanticismo. Fíjense si no tienen ideas originales que ahora emiten una versión moderna y actual. El otro día me puse cinco minutos a verla, por curiosidad. No llegué al minuto tres. Cuando vi al coche hablar con la voz en español de Russell Crowe pensé que sólo faltaba que saliera Gladiator vestido de romano del coche y dijera aquello de: "Me llamo Máximo Décimo Meridio… y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra".
Les podía contar mil ejemplos, pero no es cuestión de aburrir al personal. Así que nada, como hoy estoy de un imaginativo tremendo voy a llamar a mi colega Bruno y le voy a proponer un nuevo programa original, innovador y que nunca se ha hecho antes. Lo llamaremos Burros por el mundo.
Rucio
Pero mi favorito es, sin duda, el que se puede ver todas las tardes en cualquier canal que pongas: España, Madrid, Andalucía o Villaconejos de Arriba Directo. Claro, al ser en directo sacan la realidad más inmediata. Así que nada, les apuesto una cervecita con limón a que ahora mismo hay una señorita con un micro en una mano y con un termómetro en la otra en una playa rodeada de bañistas y diciendo que lo mejor para combatir las altas temperaturas es bañarse en el mar. A ver si se enteran señores de la tele, estamos en verano, normalmente hace calor y la gente ya se cansa de ver a la intrépida reportera en la playa.
Cuando era un burro jovencito me encantaba El coche fantástico. Era una serie curiosa en aquella época que veía hasta la gente adulta. Tenía su romanticismo. Fíjense si no tienen ideas originales que ahora emiten una versión moderna y actual. El otro día me puse cinco minutos a verla, por curiosidad. No llegué al minuto tres. Cuando vi al coche hablar con la voz en español de Russell Crowe pensé que sólo faltaba que saliera Gladiator vestido de romano del coche y dijera aquello de: "Me llamo Máximo Décimo Meridio… y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra".
Les podía contar mil ejemplos, pero no es cuestión de aburrir al personal. Así que nada, como hoy estoy de un imaginativo tremendo voy a llamar a mi colega Bruno y le voy a proponer un nuevo programa original, innovador y que nunca se ha hecho antes. Lo llamaremos Burros por el mundo.
Rucio






