1 jul 2009

500 euros



¡Si es que no puede ser! Hay cosas que escuchas antes de echarte la siestecita de después de comer y claro, de dejan tan flipado que ya no pegas ojo.

A ver como les explico lo que acabo de oír en la radio. Según está el patio con los dimes y diretes de la corrupción nacional de nuestros queridos políticos en temas de “mano que se escapa a la saca de todos”, va la señora de Jaume Matas, ex presidente de Baleares y, según dicen, se compra un coche de 24000 euros y lo paga al contado con billetes de 500. Así, ¡con un par!, como si lo más normal fuera ir todos los días con fajos y fajos de billetes de 500 euros. ¡Y qué casualidad!, es familia directa de un alto cargo político que normalmente maneja grandes cantidades de dinero público.

Es posible que sea un completo ignorante en cuestiones pecuniarias, -de hecho lo soy, pues con la prejubilación sólo gano en tiempo libre -, pero creo que por mucho dinero que se tenga en la cuenta corriente, lo más normal es pagar grandes cantidades con un cheque, una transferencia, una tarjeta de crédito de esas tan monas que te dan en el banco a cambio de una módica comisión, etc., etc. Vamos, que hay múltiples formas de pagar dinero muy cómodas sin tener que ir con un sobre lleno de papel para llamar la atención de personas que sacan la navaja a pasear.

Nunca he hecho la prueba, pero creo que tiene que ser un tanto difícil encontrar 40 billetes juntos de semejante cantidad. Si los llaman "los bin laden", por algo será, pero parece que ésta señora ya le ha encontrado. Yo sólo he visto un par de ellos en toda mi vida. El primero cuando empezaron a circular a cambio de la peseta. Estaba allí en el banco y le pedí al amable señor que me atendía que me lo dejara ver. Vio que no iba a echar a correr y me lo dejó tocar y todo. El segundo cuando un amiguete me lo pasó por el morro porque le habían pagado con uno.

Otra cosa que me choca es que nadie dijera nada de todo esto y que a la gente no le sorprenda que estos billetes corran más que el agua por el río. Supongo que será aquello de “más vale pájaro en mano que ciento volando”, no siendo que con los tiempos de crisis no vea el dinero ni en fotografía.

Ahora, comparen esta situación con la que viví en carne mortal cuando, hace un tiempo, fui a la tienda correspondiente a comprar mi ración de cereales. Aunque suelo manejar cantidades pequeñas de metálico, sólo tenía un billete de 100 euros. A la hora de pagar, el señor tendero cogió el billete, lo pasó por la luz violeta, lo pintarrajeó con fluorescente especial y lo puso al trasluz mientras lo frotaba bien con las yemas de los dedos. Todo un profesional, pensé, si señor, a éste no se le escapa un billete falso en la vida. Si alguna vez entra en su tienda la señora de Matas y saca uno de 500, le hace hasta un análisis de sangre.

Rucio

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