28 abr 2009

La labor del docente


Hace unos días, consultando unas páginas sobre educación en internet, me encontré por casualidad con un escrito titulado Carta de Albert Camus a su maestro (tras haber ganado el Premio Nobel de Literatura en 1953). Picado por la curiosidad lo leí de inmediato y me agradó sobre manera. Este escrito ha sido elaborado por el profesor de enseñanza Secundaria Tomás Gómez Martínez y habla sobre la labor del docente en la sociedad actual y las dificultades que se encuentra en el día a día. Sólo puedo decir que suscribo todas y cada una de sus palabras.

Desde aquí, y no sólo como profesor, sino también como ciudadano de a pie rindo mi incondicional apoyo y difundo su contenido para que todo el mundo sea consciente de la situación y se dé cuenta de que una buena educación es la base esencial de cada persona y de la sociedad.


Carta de Albert Camus a su maestro (tras haber ganado el Premio Nobel de Literatura en 1953).

Querido Monsieur Germain:
He dejado que se apague un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de decirle unas palabras con todo mi corazón.Acaban de hacerme un gran honor que yo no he buscado ni solicitado. Cuando me enteré de la noticia mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin esa mano afectuosa que usted tendió al pequeño niño pobre que yo era, sin sus enseñanzas y su ejemplo, nada de esto hubiera sucedido. Yo no le doy mucha importancia a este tipo de honores, pero al menos ésta es una ocasión para decirle lo que usted ha sido y es siempre para mí y para asegurarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted pone están siempre vivos en uno de sus pequeños escolares que, a pesar de la edad, no ha dejado de ser su alumno agradecido."

La sociedad actual exige a sus docentes una tarea cada vez más ingente:
Educar para desenvolverse en una sociedad competitiva cada vez más abierta, e interrelacionada, más plural, individualista y compleja.

Impartir los conocimientos de su materia (y de otras, en muchos casos) (y en muchos casos en otro idioma), en un clima de convivencia cada vez más viciado, donde ha de ejercer no solo de profesor sino también de psicólogo, asistente social, mediador de conflictos, animador.

Educar para la paz, la solidaridad, la igualdad de género, la salud, el consumo, la educación medioambiental, vial, sexual, para la ciudadanía, llegar donde los propios padres no pueden o saben llegar, anular los efectos de la tele-basura.

Formarse en nuevas tecnologías, salud laboral, aprender idiomas.

Leer mil y una normativas y rellenar mil y un documentos, que burocratizan en exceso un trabajo, en el que se está perdiendo lo esencial, poder impartir clase.

El nivel de exigencia hacia los docentes aumenta, pero el fracaso escolar no decrece, y la problemática crece cada día en nuestros centros educativos.

No corren buenos tiempos para esta profesión, y muchos docentes se sienten impotentes, incapaces de corregir situaciones que se escapan de sus manos y para las que les faltan los medios y apoyos suficientes. Por desgracia, el número de profesores con elevados niveles de frustración, ansiedad y estrés, agotados psicológicamente y quemados va en aumento. La desmotivación y resignación acampan a sus anchas, y las bajas laborales van en aumento entre un colectivo, sobre todo el de Secundaria que se ha visto en los últimos años ninguneado, sobrepasado por situaciones que exceden de su competencia y hasta maltratado.

Urge lograr un compromiso social de respeto y apoyo hacia la figura del docente, hacia una profesión y un trabajo del que depende el futuro de nuestra sociedad. Toda la colaboración, apoyo, compromiso y motivación que reciban los docentes de la sociedad en la que desarrollan su labor, revertirán con creces en la misma sociedad.

Los docentes nos dedicamos cada día a nuestra labor, aún lamentando la pérdida de consideración social y la devaluación de la imagen de una profesión que no es, sino entrega a los demás, espíritu de servicio y desarrollo de una vocación que se ejerce hoy en día sin toda la colaboración y respaldo que serían necesarios.

Tomás Gómez Martínez
Profesor de enseñanza Secundaria.

23 abr 2009

La Puebla de Almoradiel




La Puebla de Almoradiel.
El verdadero pueblo de Don Quijote y Sancho.


“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme,…” Quizá sea éste el inicio de todas las novelas existentes, hoy en día y desde hace 400 años aproximadamente, más famoso del mundo. Pero, ¿cuál es ese lugar de la Mancha? Pues yo se lo voy a decir. Ese lugar no es otro, y no tengan ninguna duda, que La Puebla de Almoradiel, provincia de Toledo, (España). Si, si, acudan rápido a algún buscador de internet o abran un mapa de los de toda la vida y les dará su exacta ubicación. Existe de verdad, no me lo estoy inventando. Sur de Toledo a pocos kilómetros de la provincia de Ciudad Real y cerca de otros términos municipales como Quintanar de la Orden o la ya ciudadrealeña y más conocida Alcázar de San Juan.

Este es el famoso lugar donde el gran Don Miguel de Cervantes situó la hacienda del más famoso caballero que cabalgó y sigue cabalgando por la Mancha “desfaciendo” entuertos y socorriendo a bellas damas, y como no, la casa de su buen escudero Sancho Panza. Desde aquí tenían lugar todas las salidas de Alonso Quijano a lomos de Rocinante y de las cuales solía volver bastante maltrecho.

Cervantes nunca mencionó su nombre en toda la obra pero por estas tierras no sólo viajaron sus insignes personajes, también viajó, y mucho, el propio escritor en carne mortal. El buen don Miguel vivió todo tipo de experiencias en su azarosa vida. Durante muchos años trabajó para la administración, y por tanto, el recorrer grandes extensiones geográficas era para él muy normal en aquella época. Su conocimiento de este pueblo y de la región es extenso y detallado. No tenemos más que seguir sus pasos, novela en mano, para darnos cuenta que lo conoció y pateó como un vecino más del contorno.

El hecho de que no quisiera acordarse del lugar es algo que Cervantes se llevó a la tumba. Si lo pensamos de manera normal, la sensación es que no quería acordarse porque le trataron mal. Pero si investigamos un poco más, yo me atrevería a decir que no, que se trata de un recurso literario. En una nota a pie de página de la edición de Cátedra, se puede leer que éste es un verso de una “ensaladilla” del Romancero general, de un amante, “más valiente que Roldán”que queda apaleado. Es decir, dicho popular de la época, común y muy utilizado en otros poemas, que podía correr de boca en boca al igual que hoy todos conocemos muchos chascarrillos que humoristas y contadores de historias hacen correr como la pólvora.

Hay un interesante estudio al respecto que les invito a leer titulado Tierras y lugares de la ruta de Don Quijote de la Mancha, en el que D. Luis Ruiz de Vargas nos da todo tipo de razones que ubican el lugar como La Puebla de Almoradiel. Si acuden a internet en la dirección http://www.pueblaalmoradiel.org/turismo.htm y pinchan en la sección Un lugar…lo encontrarán con facilidad.

Quizá sea la leyenda, no lo sé, pero cuando paseo por sus calles y contornos es posible trasladarse a aquella época y revivir los pasos, tanto de Cervantes como de sus protagonistas, y sentir como aún hoy, en los tiempos tan distintos que corren, todo lo que nos contó el escritor tiene más sentido que nunca.

Directamente relacionado con lo que les estoy contando está el hecho de que hoy, día 23 de abril se celebra el Día del libro. Sirvan estas líneas como homenaje a este día, a este pueblo y a Don Miguel de Cervantes.

Precisamente, y como ocurre cada año, ya ha comenzado la lectura ininterrumpida del Quijote. Las tan conocidas palabras que citaba al inicio las ha pronunciado el Premio Cervantes 2008, Juan Marsé, otro genial escritor actual al que se le debía reconocer aún más.


Así pues, invitarles una vez más a echarle una ojeada al Quijote. Como bien decía don Miguel, “Quién lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Pues eso.

A buen seguro seguiré hablando de este pueblo. Sus bellos parajes y encantadoras gentes merecen más capítulos.

La Puebla de Almoradiel, El lugar de la Mancha.