
Hay días, de verdad, que te despiertas de siesta con unos sustos impresionantes. Así estaba hoy mismo, sin ir más lejos, tumbado en mi sillón, pegándome mi siestecita de media hora después de comer. Como suelo dejar la tele o la radio encendida para escuchar las noticias, hay veces que de fondo se cuela en tu subconsciente alguna de las cosas que dicen, y claro, cuando te despiertas, zas, susto al canto.
En esta situación que les cuento estaba mi cerebro, con un sueño un poco más pesado que de costumbre, cuando de repente me empiezo a despertar y a oír voces, golpes, gritos, aplausos, abucheos, oe, oe, oe. Claro, imagínese mi desconcierto. Vamos, que creí que se estaba celebrando la final del mundial en Suráfrica, y yo sin enterarme. Medio minuto más tarde cuando voy siendo consciente de la situación, por fin me doy cuenta de que se trata del telediario y están dando la noticia de la monumental bronca que se ha producido en el Senado. Si, si, para mi sorpresa comprobé que no se trataba de una corrida de toros en Las Ventas, ni de los San Fermines, o la fiesta del pueblo en la que todo el mundo baila Paquito el Chocolatero al ritmo de King África, ehhh, ehhh. No, no, no. Se trataba damas y caballeros… ¡del Senado!
Todavía con el susto en el cuerpo pongo mis orejas más tiesas de lo que las tengo y me entero que se ha producido en el Senado una de esas sesiones de control donde Zapatero da cuentas de la situación, en este caso de las medidas extraordinarias para frenar el gasto público. Bueno, pues como ustedes sabrán mejor que yo (yo estaba con una torta tremenda), allí se ha producido tal combate dialéctico entre Zapatero y el portavoz de PP, Pío García Escudero, que ha desembocado en una bronca en las bancadas digna del mejor show sino fuera por la vergüenza ajena que he sentido de todos y cada uno de ellos.
Hacía mucho que no hablaba de las andanzas de nuestros amados políticos, pero es que las escenas que contemplaron mis ojos son para que todos fueran dejando sus escaños por no reunir las mínimas y necesarias condiciones que una persona debe tener para representar un cargo público. La curiosidad me ha llevado a querer saber algunas de las cosas que sus señorías han hecho, y créanme que me arrepiento de saberlas. Les cuento unas cuantas perlas y ustedes mismos juzgan. Después de los halagos que se han dispensado ambos representantes (que por otra parte todos conocemos) y de que García Escudero pidiera adelanto de elecciones, los senadores del PP han empezado a corear ¡Zapatero dimisión! ¡Zapatero dimisión! aporreando en las mesas y golpeando y pateando los escaños mientras el partido socialista aplaudía hasta romperse las manos para defender a su líder.
Durante más de dos minutos de bronca, el presidente del Senado, Javier Rojo ha tenido que llamar al orden más de 10 veces, hasta que al final se le han inflado las narices y ha pegado cuatro voces diciendo que “no se puede tolerar este comportamiento que estamos teniendo en la cámara, me parece que es lamentable”. Que quieren que les diga, he visto broncas con más elegancia en tugurios de mala muerte donde la tropa iba de copas hasta arriba y ya solo le faltaba beberse el agua del fregadero.
Pero a ver, vamos a ver. ¡Cómo puede ser esto posible! 2000 años de historia, de guerras, de idas y venidas para que la civilización avance, de gente dejándose cada día la vida para seguir adelante y van unos cuantos tontos las pelotas y hacen este tipo de sainetes, ¡en el Senado!, sin ningún tipo de pudor ni de vergüenza. ¡Qué ejemplo tan bueno para los jóvenes y para la sociedad en general! ¡Qué manera de perder los papeles y las formas! Por favor, que alguien me explique si es normal lo que sucede en este país. O es que soy yo que no sé ver el trasfondo del asunto.
No sé, empiezo a creer que todo esto estaba preparado y que después de tan grandiosa representación teatral se han ido todos a la cafetería a tomarse una coca-cola, a reírse y a felicitarse mutuamente por la escenificación del mejor teatro del absurdo. Si no es así, no me lo creo, no me puedo creer que personas que se supone están un poquito preparadas y han aprendido ciertas normas sociales monten este tipo de saraos de la más bajuna calaña.
Sólo ha faltado que alguno sacara la navaja cachicuerna y dijera aquello que tanto ha popularizado José Mota con su Cansino Histórico: "Despacico conmigo, eh, despacico conmigo, que tiro de cheira y te tiro las tripas a un canasto. ¡Piojoso, mugroso, tío mierda!" Ya me estoy imaginando en la próxima representación a Tere de la Vega y a Mari Lola de Cospedal encarándose frente con frente como los toros. Cuando aquí mis vecinos de prado se cabrean y se disputan una vaca guapa no les quiero ni contar el pifostio que montan. Bueno, pues con la mala leche que gastan las portavoces, no se dejan un pelo en la cabeza. Atentos al próximo asalto que el combate acaba de empezar. Aunque no sé si aguantaré tanta tontería. En cuanto Obama monte la estación espacial en Marte zumbo para allá en un pis pas. Nunca se ha hecho tan necesario un exilio.
Rucio
En esta situación que les cuento estaba mi cerebro, con un sueño un poco más pesado que de costumbre, cuando de repente me empiezo a despertar y a oír voces, golpes, gritos, aplausos, abucheos, oe, oe, oe. Claro, imagínese mi desconcierto. Vamos, que creí que se estaba celebrando la final del mundial en Suráfrica, y yo sin enterarme. Medio minuto más tarde cuando voy siendo consciente de la situación, por fin me doy cuenta de que se trata del telediario y están dando la noticia de la monumental bronca que se ha producido en el Senado. Si, si, para mi sorpresa comprobé que no se trataba de una corrida de toros en Las Ventas, ni de los San Fermines, o la fiesta del pueblo en la que todo el mundo baila Paquito el Chocolatero al ritmo de King África, ehhh, ehhh. No, no, no. Se trataba damas y caballeros… ¡del Senado!
Todavía con el susto en el cuerpo pongo mis orejas más tiesas de lo que las tengo y me entero que se ha producido en el Senado una de esas sesiones de control donde Zapatero da cuentas de la situación, en este caso de las medidas extraordinarias para frenar el gasto público. Bueno, pues como ustedes sabrán mejor que yo (yo estaba con una torta tremenda), allí se ha producido tal combate dialéctico entre Zapatero y el portavoz de PP, Pío García Escudero, que ha desembocado en una bronca en las bancadas digna del mejor show sino fuera por la vergüenza ajena que he sentido de todos y cada uno de ellos.
Hacía mucho que no hablaba de las andanzas de nuestros amados políticos, pero es que las escenas que contemplaron mis ojos son para que todos fueran dejando sus escaños por no reunir las mínimas y necesarias condiciones que una persona debe tener para representar un cargo público. La curiosidad me ha llevado a querer saber algunas de las cosas que sus señorías han hecho, y créanme que me arrepiento de saberlas. Les cuento unas cuantas perlas y ustedes mismos juzgan. Después de los halagos que se han dispensado ambos representantes (que por otra parte todos conocemos) y de que García Escudero pidiera adelanto de elecciones, los senadores del PP han empezado a corear ¡Zapatero dimisión! ¡Zapatero dimisión! aporreando en las mesas y golpeando y pateando los escaños mientras el partido socialista aplaudía hasta romperse las manos para defender a su líder.
Durante más de dos minutos de bronca, el presidente del Senado, Javier Rojo ha tenido que llamar al orden más de 10 veces, hasta que al final se le han inflado las narices y ha pegado cuatro voces diciendo que “no se puede tolerar este comportamiento que estamos teniendo en la cámara, me parece que es lamentable”. Que quieren que les diga, he visto broncas con más elegancia en tugurios de mala muerte donde la tropa iba de copas hasta arriba y ya solo le faltaba beberse el agua del fregadero.
Pero a ver, vamos a ver. ¡Cómo puede ser esto posible! 2000 años de historia, de guerras, de idas y venidas para que la civilización avance, de gente dejándose cada día la vida para seguir adelante y van unos cuantos tontos las pelotas y hacen este tipo de sainetes, ¡en el Senado!, sin ningún tipo de pudor ni de vergüenza. ¡Qué ejemplo tan bueno para los jóvenes y para la sociedad en general! ¡Qué manera de perder los papeles y las formas! Por favor, que alguien me explique si es normal lo que sucede en este país. O es que soy yo que no sé ver el trasfondo del asunto.
No sé, empiezo a creer que todo esto estaba preparado y que después de tan grandiosa representación teatral se han ido todos a la cafetería a tomarse una coca-cola, a reírse y a felicitarse mutuamente por la escenificación del mejor teatro del absurdo. Si no es así, no me lo creo, no me puedo creer que personas que se supone están un poquito preparadas y han aprendido ciertas normas sociales monten este tipo de saraos de la más bajuna calaña.
Sólo ha faltado que alguno sacara la navaja cachicuerna y dijera aquello que tanto ha popularizado José Mota con su Cansino Histórico: "Despacico conmigo, eh, despacico conmigo, que tiro de cheira y te tiro las tripas a un canasto. ¡Piojoso, mugroso, tío mierda!" Ya me estoy imaginando en la próxima representación a Tere de la Vega y a Mari Lola de Cospedal encarándose frente con frente como los toros. Cuando aquí mis vecinos de prado se cabrean y se disputan una vaca guapa no les quiero ni contar el pifostio que montan. Bueno, pues con la mala leche que gastan las portavoces, no se dejan un pelo en la cabeza. Atentos al próximo asalto que el combate acaba de empezar. Aunque no sé si aguantaré tanta tontería. En cuanto Obama monte la estación espacial en Marte zumbo para allá en un pis pas. Nunca se ha hecho tan necesario un exilio.
Rucio


